Peces-Barba: «Lo más importante de mi época de Alto Comisionado es la comprensión y el afecto de las víctimas»

(PD).- Gregorio Peces-Barba, que fue puesto por ZP con la intención clara de dividir a las víctimas del terrorismo, sale en defensa del jefe, después de que Rajoy le acusara de haber «agredido a las víctimas del terrorismo«. Peces-Barba culpa al PP y a la Cope de lanzar «falacias» y centra la «responsabilidad» en Rajoy. No obstante, él se queda, tras su paso por el Alto Comisionado, con «la compresión y el afecto de las víctimas«. ¡Tanto le querían!

Zapatero necesitaba el camino expedito para poder llevar adelante sus trapicheos con la banda terrorista ETA. Lo más molesto, las propias víctimas. Para eso, pensó el presidente socialista, nada mejor que colocar al frente a Gregorio Peces-Barba y aplicara la máxima de divide y vencerás. Pero le salió el tiro por la culata.

No sólo no se ganó el afecto de las víctimas del terrorismo, sino que, por ejemplo, la asociación a la que pertenece la inmesa mayoría, la AVT, pidió su dimisión reiteradamente y su animadversión era manifiesta.

Este jueves, Peces-Barba sale de flotador de Zapatero en el diario El País, después de salir aguado del cara a cara con Mariano Rajoy el pasado lunes en la televisión.

«Ha sido tan terrible la campaña del PP, de la Cope -el más significativo de los medios de comunicación que han hecho de altavoces de esta campaña-, de algunos característicos representantes de víctimas del terrorismo, y también de algunos profesores e instituciones universitarias que han intentado presentar ese punto de vista con rigor académico, culpando al PSOE de todo lo malo en relación con el terrorismo y sus víctimas, que muchas personas de buena fe lo han creído sin rechistar. Recuerdo que Laski siempre decía de los conservadores ingleses que eran personas cuya mentalidad nunca había sido manchada por el pensamiento; sin autonomía personal añadiría yo, al trasladar esa opinión a ese sector de la derecha española, afortunadamente no toda, que se cree a pies juntillas las falacias y los sofismas de los profetas de catástrofes y los manipuladores profesionales».

«Creo que la responsabilidad de quienes han impulsado las campañas es extraordinaria, empezando por Rajoy, que, en el debate televisado del lunes, la ha reiterado».

El que en el homenaje a Santiago Carrillo se permitió diferenciar a los españoles entre «buenos y malos», habla ahora de «locura» de los que utilizan la dialéctica «amigo-enemigo».

«La locura colectiva de esa mentira y las acusaciones llenas de ira y de odio, desde la dialéctica amigo-enemigo, no es sólo de personas con poco criterio que se dejan influir y orientar, sino también de dirigentes que desde una mala fe evidente manipulan y mienten a sabiendas».

Y cae en el ruin argumento de quién tiene más muertos, tratando así de justificarse.

«Es curioso que el juicio de estos sectores respecto de una política antiterrorista que ha desmantelado múltiples comandos y que está neutralizando a los partidos miméticos con Batasuna, con cuatro muertos en la legislatura a partir de 2004, se compare con desventaja respecto al periodo anterior, con docenas y docenas de muertos, con una permisividad para Batasuna y para «el movimiento vasco de liberación», como decía Aznar, y también con fracaso para acabar con la violencia. Es la reiterada repetición de mentiras que ese sector quiere creer como si fuera la verdad».

No obstante, el que fuera Alto Comisionado de Zapatero recuerda así su paso por el puesto:

«En ese mismo contexto debo situar mi etapa como secretario de Estado, Alto Comisionado de Apoyo a las Víctimas del Terrorismo. Entre un desprecio infinito y una mala memoria respecto a agravios y mentiras, he podido superar tanta miseria y tanta podredumbre, muy ayudado por el buen trabajo y los buenos afectos de mi relación con las víctimas reales de todas las asociaciones y fundaciones».

«Lo más importante fue la comprensión y el afecto de las víctimas. En ese contexto, la incomprensible actitud de crítica y de rechazo del Partido Popular, con pocas excepciones, como las de Fraga y Gabriel Cisneros, y el silencio de algunos que creí eran mis amigos, no me resultó insoportable. Tampoco la beligerancia de algunos dirigentes de la AVT me sorprendió ni me afectó. Ahora, al cabo del tiempo, sólo queda el buen recuerdo de muchas personas y el trabajo bien hecho».

«Compresión» y «afecto» que se palpaba claramente en las manifestaciones de víctimas del terrorismo organizadas contra la política antiterrorista que estaba llevando a cabo su jefe. Indescriptible tanto cariño.

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