El etarra que voló la T-4 podría librarse de la cárcel

Martín Sarasola, uno de los que voló la T-4 y acabó con la vida de dos personas, podría irse de rositas. Resulta que las imágenes obtenidas por las cámaras de seguridad no tienen la calidad suficiente como para demostrar que estuviera en el aeropuerto madrileño el día antes del atentado, tal y como se dijo en un principio.

Así lo asegura el servicio de Antropología de la Comisaría General de Policía Científica, según informa el diario El País, que se ha reconocido incapaz de realizar una comparación de los rasgos faciales y craneales del acusado con los del hombre de la imagen.

En un vídeo de las cámaras de seguridad del aeropuerto se ve a un hombre con gorra, máscara y una muleta arrastrando una pequeña maleta, lo que encaja con la descripción que el propio Mattin Sarasola dio de su aspecto aquel 30 de enero.

El problema con el que se ha encontrado la Policía, y que podría complicar la previsible condena al presunto etarra, es que esa descripción, así como la confesión de que él fue uno de los autores del atentado, ha sido rectificada por el acusado y aseguró haber hecho esa confesión bajo torturas, extremo apoyado por el diario abertzale Gara, que presentó fotografías del acusado con hematomas en su cuerpo.

Martín Sarasola prestó declaración ante el magistrado Grande-Marlaska a mediados de enero, momento desde el que está en prisión, dijo haber dejado la furgoneta-bomba en el aparcamiento del aeropuerto un día antes del atentado y haber cogido un taxi con rumbo a San Sebastián de los Reyes.

Allí, se deshizo de la máscara, la muleta y la maleta que portaba y se reunió con Igor Portu, el otro acusado, con el que regresó en coche a Lesaka, ya en el País Vasco, siempre según su declaración inicial. Un día después del atentado, el presunto etarra fue fotografiado corriendo la San Silvestre de Azpeitia.

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