Dragó, a Rajoy: «Ahórrenos el espectáculo. Tire la toalla. Sea juicioso»

Dragó, a Rajoy: "Ahórrenos el espectáculo. Tire la toalla. Sea juicioso"

(PD).-Otro artículo incendiario de Sánchez-Dragó en El Mundo contra Rajoy pidiendo que le echen del PP. «Ahórrenos el espectáculo. Tire la toalla. Sea juicioso». Le llama «cursi y demagógico» y augura primarias porque «la voz de las bases obligarán a ceder». Embiste contra los «barones» que le apoyan y habla del regreso de Rato como el Jedi que puede salvar al PP.

Comienza recordando cuando Mariano Rajoy participó en la lectura colectiva de Don Quijote que cada 23 de abril organiza el Círculo de Bellas Artes de Madrid. Cabe recordar que con un auditorio repleto de periodistas con ánimo de buscar analogías políticas en su lectura, el pasaje que le tocó en suerte no decepcionó: «Estaban en la puerta dos mujeres mozas de esas que llaman del partido…». El público estalló en carcajadas y Sánchez Dragó lanza su primera estocada:

Y, ya que doy en expresiones quijotescas, permítaseme una pregunta: ¿de verdad ha llamado en Bellas Artes moza del partido -o sea: puta del PP- el señor Rajoy, que de ser así muy señor no sería, a mi rubia favorita? Creerlo cuesta trabajo, pero mucha casualidad parece ésa, por más que las cargue el diablo. ¿Eligió él la cita del Quijote con la que el otro día -el del jocoso Cervantes y el fúnebre Gelman- se abrió de capa o acaso de bragueta al dar pública lectura a un fragmento del libro que Zapatero, ese iletrado, llama Constitución de la Humanidad? Hay que ser cursi, por cierto, y demagogo, para decir semejante idiotez, pero ésa es otra.

Palo a los barones y lanzadera para el tema de las primarias:

¿Puede no ya pujar alto y apuntar a la Moncloa, sino, meramente, sobrevivir intramuros del sistema democrático una formación política derrotada en dos elecciones consecutivas que se niegue a rectificar su trayectoria, se encune en las tablas del ordeno y mando, atienda sólo a la ambición de poder de señores feudales (Arenas, Núñez Feijóo y otros de menor cuantía) que no quieren quedarse sin el huevo.

Le pone verde por ir de la mano de Arriola y no ver lo que le depara el futuro. Dragó, pitoniso, avisa:

Luego, ¡qué le voy a contar a usted!, llegarán las elecciones europeas, y las gallegas, y las vascas, y las catalanas, y se las darán todas, una tras otra, en el mismo carrillo, y terminará vuecencia grogui, turulato y tumefacto, maldiciendo a sus sparrings y a sor Patrocinio Arriola, agarrándose a las cuerdas del ring, abrazándose a Pepiño para no recibir más golpes y con muchos más cardenales en la jeta -perdóneme la chulada- de los que figuran en la nómina del Vaticano. ¿Qué hombre de bien podría desearle tan cruel paliza? Ni siquiera Zapatero, que tan mal le quiere.

Sin medias tintas, le pide que se vaya antes que Esperanza Aguirre devore su cadáver como si fuera carroña:

Ahórrenos el espectáculo. Tire la toalla. Sea juicioso. A Esperanza Aguirre, o a quien sea, le basta con esperar a que su cadáver político -el suyo de usted, señor Rajoy- pase por delante del Kilómetro Cero. Lo verá desde la ventana de su despacho, con una sonrisilla de través, mientras recoge sus cosas para irse a Génova. Mejor sería, digo yo, yacer de verdad y no metafóricamente, cuando dentro de muchísimos años -cuantos más, mejor- le llegue el momento, en la cripta jacobea, junto a Fraga y el hereje Prisciliano, que está allí, pero para ello tendría usted que tener el buen sentido de olvidar la Moncloa y tomar, al frente de mil gaiteros, la plaza del Obradoiro. Sería como volver al hogar: la sede de la Xunta está en el Pazo de Raxoi. Nomen est omen, don Mariano. En casa y entre los suyos se está como en ninguna parte. Más vale ser cabeza de ratón galaico que cola de león de Oz.

Por último, cree que Rato está ahí y que puede reaparecer en cualquier momento. Dragó contraataca desde el lado oscuro de la Fuerza.

Cabe, sin embargo, otra posibilidad, remota, sin duda, pero también deseable e igual de buena. Sería bálsamo amarillo capaz de restañar y suturar todas las heridas. Aludo al retorno del Jedi, a su Segunda Venida, al regreso de Rato. Arrasaría, laminaría a Rajoy y, más tarde, a Zapatero. Los feligreses del PP y buena parte de la parroquia del PSOE, metidos todos hasta el borde superior de la billetera en el naufragio de la recesión que se nos echa encima, acogerían al sumo hacedor del milagro económico como en Jerusalén recibieron a Jesús. ¿Podría volver don Rodrigo a la batalla -perdida por otros- del Guadalete? El jura que no, pero también, con igual ahínco, dice Esperanza, sin que nadie la crea».

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Autor

Luis Balcarce

De 2007 a 2021 fue Jefe de Redacción de Periodista Digital, uno de los diez digitales más leídos de España.

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