A Bono no le tiembla el pulso y no permite banderas republicanas en el Congreso

(PD).- A José Bono no le tiembla el pulso. El presidente del Congreso sabe mantener la posición y fiel a su imagen reprendió este sábado a uno de los ex presos franquistas a los que recibió en el Congreso, por enarbolar una bandera republicana. Le recordó que en la Cámara Baja no se pueden aceptar «manifestaciones que no son legales en este momento».

Bono recibió en la Sala de Columnas del Congreso a unos 300 invitados, entre ex presos y represaliados franquistas y familiares, como el primer acto de una jornada de homenajes -a la que seguirá una comida en Rivas y un concierto en el Palacio de Vistalegre- organizados por la Asociación de Ex Presos y Represaliados Políticos Antifranquistas (AERP).

Durante su intervención ante los invitados, Bono les recordó que la Historia de España «no es un conjunto de citas de personajes famosos o de efemérides; es lo que ocurre a la gente».

Así ensalzó su sacrificio al haber estado presos «por defender algo de lo que muchos hoy se sorprenderían: no sólo la libertad, sino también la legalidad, la ley».

Justo en ese momento, uno de los invitados se levantó de su asiento y, enarbolando una bandera republicana en sus manos, la paseó por las escaleras de la sala mostrándola a todos, mientras otros coreaban «vivas» a la República.

Ante esta reacción, Bono, visiblemente molesto, recordó a los asistentes que estaban allí como «invitados del Congreso y de la legalidad, que es la que marca la Constitución; por tanto, no puedo aceptar manifestaciones que no son legales en este momento».

«La legalidad es el único imperio»

«La legalidad es el único imperio, ni la comodidad ni los sentimientos», continuó, dejando claro su condena a esta anécdota y confiando en que «no se vuelva en contra» de los invitados ni fuera usada por «quienes quisieran aprovechar un acto puntual para quitar valor» al homenaje.

En respuesta a las declaraciones del presidente del Congreso, el secretario general de UGT, Cándido Méndez, afirmó que «ni los sentimientos ni las emociones se pueden someter a la legalidad». Méndez realizó estas declaraciones tras la comida que ofreció el Ayuntamiento de la localidad madrileña de Rivas-Vaciamadrid a los antiguos presos de la dictadura franquista, a los que la Asociación de Ex Presos y Represaliados Políticos Antifranquistas (AERP) rindió un homenaje.

Un centenar de voluntarios, entre ellos concejales del ayuntamiento ripense, atendieron a los 900 comensales, 400 de ellos ex presos y represaliados políticos, en su mayoría de más de 80 años de edad. Este es el caso de Trifón Cañamares García, que cumplirá 97 años este mes y que relató a Efe que estuvo condenado a muerte por pertenecer al Ejercito de la República «y haber sido comisario».

Cañamares estuvo siete años en prisión, primero en Guadalajara, con su padre, y después en el penal de Burgos, donde le levantaron la condena a muerte.

Otro invitado, el asturiano Manuel García, de 78 años, conocido como Otones en su pueblo, pertenece a la coordinadora nacional de ex presos políticos, fue minero, cofundador de Comisiones Obreras en Asturias y promovió la mayoría de las huelgas del sector. Pasó 13 años en las cárceles franquistas y asegura tener todavía secuelas: «tengo dos prótesis en las rodillas, porque las piernas me las machacaron mucho», afirma.

En la mesa de autoridades compartieron mantel junto a Gervasio Puerta, presidente de la AERP, el alcalde de Rivas, José Masa, los escritores Luis García Montero, Isaac Rosa y Almudena Grandes, los secretarios generales de CCOO y UGT, José María Fidalgo y Cándido Méndez, el secretario general de CCOO Madrid, Javier López y Josep Vendrell, secretario de Relaciones Institucionales de la Generalitat de Cataluña. Todos ellos subieron al escenario para destacar el papel de estos hombres y mujeres durante la Guerra Civil y la dictadura franquista.

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