Lo que tiene que hacer Rajoy para ganar

Lo que tiene que hacer Rajoy para ganar

(PD).-Entró ayer Mariano Rajoy en el Foro ABC a grandes trancos y hablando rápido, como si su carácter de opositor al Registro quisiera recuperar cuanto antes el tiempo que ha gastado luchando contra los compañeros de partido. Se diría que tenía prisa por volver a presentarse como líder de la oposición, concluida la excedencia, y antes del quinto minuto de discurso ya había instado al Gobierno a «arremangarse» y ponerse serio ante la crisis.

De algún modo, -escribe Ignacio Camacho en ABC-, el paréntesis que el PP ha dedicado a pelearse consigo mismo ha provocado en el poder un efecto de parsimoniosa pereza, al carecer de estímulos que aguijonearan su holganza. Ésta va a ser una legislatura corta, aunque no se adelanten las lecciones, porque empieza con mucho retraso. Durante tres meses cruciales, el Gobierno ha estado solo echándose la siesta, haciendo la digestión de su victoria en el sopor de una cómoda modorra que la derecha pretende ahora sacudir agarrando al presidente por las solapas. Para ser coherente con su apremio, la oposición debería dar ejemplo con clases de recuperación en vez de vacaciones, en vista de que Zapatero parece dispuesto a empalmar las suyas con el asueto de este inesperado letargo. Ahora que llega el verano cuesta más trabajo abandonar el balneario.

Quizá Rajoy sepa que la economía, por graves que sean sus circunstancias, no basta por sí sola para colocar a un Gobierno contra las cuerdas. Por eso trata de hilar el cable pelado de la crisis con los de la mentira y el despilfarro, a ver si logra provocar un cortocircuito. Los ciudadanos no van a salir despavoridos sólo porque aumente el paro y suban los precios; nunca lo han hecho, incluso con peores índices de desempleo y una inflación desbocada.

Antes al contrario, tienden a arrimarse al perol de las subvenciones y los subsidios, a ver si les cae algo. En cambio, si perciben que ellos lo pasan mal mientras los que mandan derrochan recursos y encima les ocultan o minimizan la importancia del problema, entonces sí se puede producir un movimiento sísmico en el electorado. Y es preciso que haya alguien al otro lado en condiciones de ofrecer una alternativa. Pero hay que saberla explicar, no limitarse a denunciar lo que la gente ya entiende por sí sola.

La tarea inmediata de Rajoy consiste en persuadir a la sociedad de que él lo haría mejor que Zapatero, que es más solvente para manejar un país bajo la tormenta y que tiene recetas más adecuadas y cuadros más fiables. Ahora que ha sustituido la primera línea de su formación para limarle aristas y neutralizar la superioridad telegénica del zapaterismo, se tiene que comer vivo al Gobierno y mostrarse como un verdadero proyecto de cambio.

En el congreso de Valencia la derecha ha trocado las ojeras por sonrisas y el ceño fruncido de la vieja guardia por la tersura joven de una nueva generación. Lleva un poco de retraso, pero tiene una legislatura por delante para demostrar que el ejercicio de la política no es un concurso de belleza, sino una competición de responsabilidades.

Autor

Luis Balcarce

Desde 2007 es Jefe de Redacción de Periodista Digital, uno de los diez digitales más leídos de España.

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