El PSE exige eliminar la obligatoriedad del euskera en los comercios

(PD).- La parlamentaria del PSE-EE Isabel Celaá ha anunciado que es necesario modificar el decreto regulador del euskera en los comercios para eliminar «las obligaciones lingüísticas sancionables» y «la inseguridad jurídica que provoca».

La dirigente socialista ha afirmado que el PSE-EE no recurrirá el decreto ya que confía en llegar a un acuerdo con los responsables de la norma, -con los que ya ha mantenido alguna reunión- para introducir los cambios necesarios.

Según ha señalado Celaá, el decreto, que obliga a las grandes empresas a ofrecer sus servicios tanto en euskera como en castellano, supone «un salto cualitativo que merecía haber sido objeto de consensos políticos», ya que interviene por primera vez en la actividad privada e impone obligaciones lingüísticas sancionables.

«Hay que modificar la norma para eliminar las obligaciones, por ser obligaciones, y dejar que el sistema siga su evolución natural», ha precisado Celaá, y ha añadido que también hay que suprimir las sanciones genéricas previstas en el artículo 18 porque pueden tener un «alcance imprevisible».

Inseguridad jurídica

Además, ha agregado que esta norma supone una «enorme inseguridad jurídica para las empresas», ya que las exigencias pueden extenderse a sucursales de grandes corporaciones, como por ejemplo una pequeña estación de servicio perteneciente a una petrolera.

«Al Gobierno se le ha ido de las manos el decreto porque ha intentado copiar la realidad catalana cuando Euskadi no es Cataluña», ha señalado Celaá, y ha agregado que no se pueden comparar dos realidades distintas porque cada sistema tiene sus propios ritmos.

«¿Cómo comparar el País Vasco, que cuenta con un 31% de bilingües con Catalunya, donde un 95% de la población se maneja con el catalán? o ¿cómo comparar el catalán, que se aprende en seis meses y se entiende sin aprenderlo, con el euskera, que le cuesta a un docente dos años adquirirlo?», ha reclamado.

Por otro lado, Celaá también ha manifestado, en referencia a la reforma de los modelos lingüísticos que ha anunciado para septiembre el departamento de Educación del Gobierno vasco, que «está dispuesta a pactar una nueva ley» siempre que se garantice que euskera y castellano sean las dos lenguas vehiculares de la enseñanza.

«La política lingüística necesita un cambio de rumbo -ha señalado Celaá- que opte por un pluralismo lingüístico real, positivo y enriquecedor».

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