Arcadi Espada: «La información de El País sobre la manifestación de Barcelona va a pasar a las antologías»

Arcadi Espada: "La información de El País sobre la manifestación de Barcelona va a pasar a las antologías"


Christian Rubio (PD).- La manifestación contra la imposición lingüística en Cataluña del pasado domingo ha traído cola. El periodista Arcadi Espada se encargó de darle voz a un manifiesto arropado por 6000 personas en la plaza de Sant Jaume. Ahora tacha la ideología nacionalista de “maligna e infecciosa” mientras ironiza sobre la cobertura de información por parte de PRISA y la prensa catalana. Para Espada, mucha gente de izquierdas apoya ahora al nacionalismo “devorados por el poder y la necesidad de ejercerlo”.

– ¿Qué vio usted desde la tribuna?

Vi la plaza llena. Y eso es algo estupendo, porque nunca había habido una manifestación en Cataluña tan numerosa en defensa de lo que se defendió allí como la del domingo. Eso siempre satisface, aunque naturalmente la defensa de las opiniones de uno tiene poco que ver con el asentimiento cuantitativo que esas opiniones merezcan.

– ¿La manifestación colmó sus expectativas?

Sí. A veces se piensa que por qué no llenamos el Camp Nou. Si nosotros sacáramos un millón de personas a la calle el problema no existiría. El problema existe precisamente porque son 6000 y no un millón.

– ¿Es el inicio de una rebelión o es hasta donde se puede aspirar en la sociedad catalana?

La rebelión está formalizada desde hace mucho tiempo en la sociedad catalana. Naturalmente es una rebelión que tiene sus límites y que se desarrolla en medio de las consabidas dificultades que todo el mundo conoce. Pero yo quiero recordar que Ciudadanos tiene 3 diputados en el Parlamento de Cataluña, que hay detrás una lucha admirable llevada a cabo por muchos colectivos ciudadanos desde hace ya tiempo y que la manifestación sólo es paso más en la lucha por la elementalidad de los derechos y contra el nacionalismo. La ideología nacionalista es infecciosa y maligna, contra la que conviene luchar en todo momento.

– ¿Echó a alguien en falta?

No, creo que estaban todos los amigos y toda la gente con la que defendemos aquello que es básico. Hace ya mucho tiempo que uno ha desertado de ver en estos actos a personas que se reclaman del mundo de izquierdas, pero que han sido devorados por el nacionalismo y por el poder. En realidad, la deserción de alguna gente de izquierdas respecto al nacionalismo no es más que el hecho de que han sido deglutidos por algo tan elemental como el poder y la necesidad de ejercerlo.

– ¿Cómo calificaría la actitud del Grupo PRISA respecto a este asunto del bilingüismo en Cataluña? Como usted mismo relata en su blog, El País cuenta así su crónica: «La protesta no logró llenar la plaza de Sant Jaume, con un aforo máximo de 6.000 personas, según la Guardia Urbana. A la misma hora, un festival de acrobacias aéreas reunía 350.000 personas en la zona del Fórum»…

Eso es algo cómico y grotesco, pero creo que va a tener el gran mérito de que va a pasar a las antologías como aquello de “afortunadamente los muertos eran todos de tercera”. El País tiene hoy la mala suerte de que incluye en la misma edición una serie de consejos de su director sobre el sensacionalismo, y resulta muy agradable esa coincidencia.

– Hoy era difícil encontrar en la prensa catalana la manifestación…

No lo sé, yo no gasto prensa catalana. No es una prensa que me interese demasiado salvo algún hecho episódico. No suelo leer prensa regional. Ellos tienen siempre muchas cosas más interesantes de las que ocuparse, como por ejemplo sus deudas.

– ¿Es consciente la sociedad catalana de que se está construyendo esa «nación imaginaria» que usted denuncia?

Sí, claro que es consciente. La gente no es idiota a pesar de lo que los nacionalistas piensen. Otra cosa es que esa conciencia a veces choque con los intereses personales o con el derecho que todo el mundo tiene a sus 15 minutos de estupidez. Lo que pasa es que en Cataluña es que esa estupidez lleva durando demasiado, algo más de 15 minutos, pero no hay que darle mayor importancia. Por suerte vivimos en una democracia y el nacionalismo se puede derrotar de un modo democrático, y en eso estamos empeñados.

– Parece ser que el PP a última hora quiso acaparar protagonismo…

Yo celebro que después de que la señora Sánchez-Camacho se negara a firmar el manifiesto por la lengua común estuviera ayer en la plaza. Eso quiere decir que ha cambiado de pensamiento y a mí eso me merece mucho respeto, porque solamente me provocan desconfianza aquellos que, como las piedras o los minerales, nunca cambian de pensamiento.

– Entonces en el caso de Alicia Sánchez-Camacho más vale tarde que nunca, ¿no?

A mí me pareció sorprendente que el PP en Cataluña no firmara el manifiesto. Veo que han rectificado y me parece una excelente noticia para la razón y la comodidad democráticas.

– ¿Se ha reconciliado usted con Ciudadanos o su partido sigue siendo UPyD?

Yo fui promotor de Ciudadanos y de UPyD. Creía que no era posible desde un punto de vista racional que esos dos partidos llegaran separados a unas elecciones. Evidentemente mis profecías son siempre incumplidas, desgraciadamente eso pasó dejándome perplejo y estupefacto. Y yo no milito ni en UPyD ni en Ciudadanos, sólo quiero que en Cataluña y en España el movimiento ciudadano se consolide y pueda presentar una alternativa sólida y responsable al nacionalismo. No tengo ningún inconveniente en estar en un acto de Ciudadanos o de UPyD si así lo quieren los promotores. Son compañeros, amigos y gente con la cual yo me entiendo ideológicamente a la perfección.

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