El colectivo feminista quiere mear fuera de tiesto

El colectivo feminista quiere mear fuera de tiesto

(PD).- Ellas quieren poder hacer lo que lo hombres, o sea, mear en la calle. Se trata de un colectivo feminista de Barcelona que lucha por la igualdad, y dicen que lo hacen por dos razones: como «lucha feminista de género» y como protesta por la «inmundicia de los poquísimos y remotos lavabos públicos que hay en la ciudad». La campaña se hace llamar Pixing y va acompañada de un mapa con los espacios que sus impulsoras entienden que reúnen buenas condiciones para miccionar al aire libre.

El plano localiza tres zonas de la ciudad (plaça Reial, Eixample y entorno del Macba) y señala 14 lugares (localizados con una pegatina de una estrella roja cada uno) que ofrecen una cierta seguridad para orinar discretamente, según publica La Vanguardia.

Según explican en el blog que han creado:

«Pixing es una manera de contribuir a la lucha feminista, centrándose en las formas cotidianas de sexismo a las que todas las mujeres somos expuestas día a día. Hacer pis en la calle, además de estar generalmente desaprobado por las autoridades, quienes penalizan el acto sin dar soluciones, está doblemente prohibido para las mujeres. ¿Por qué los hombres lo hacen tan orgullosamente mientras para nosotras es un símbolo de vergüenza?».

«¿Qué es lo que tenemos que esconder y de quién?», añaden los miembros del colectivo denominado Subcity.

Además este grupo, que prefiere permanecer en el anonimato pero que dirige su campaña a través de un blog, mediante una dirección y un vídeo en youtube y entregando flyers en zonas de ocio nocturno, señala que el Pixing es una queja contra l’Ordenança del Civisme, que prohíbe «hacer necesidades fisiológicas» en el espacio público, «con el supuesto propósito de velar por la salud pública y por el derecho a tener un espacio público limpio y no degradado».


La Guardia Urbana ya les ha recordado que «orinar en la calle está multado en la ciudad de Barcelona con 180 euros».

EL MANIFIESTO DE LAS MEONAS

¿Qué es Pixing?

Muy a menudo oímos hablar de las grandes expresiones del machismo como las desigualdades laborales, la violencia de género, las discriminaciones abiertas en contra de las mujeres. Muchos grupos feministas trabajan con gran éxito en hacer que estas manifestaciones sexistas sean problematizadas, combatidas y vencidas.

Pixing es una manera de contribuir a la lucha feminista, centrándose en las formas cotidianas de sexismo a las que todas las mujeres somos expuestas día a día.

Hacer pis en la calle, además de estar generalmente desaprobado por las autoridades, quienes penalizan el acto sin dar soluciones, está doblemente prohibido para las mujeres. ¿Por qué los hombres lo hacen tan orgullosamente mientras para nosotras es un símbolo de vergüenza? ¿Qué es lo que tenemos que esconder y de quién?
Consideramos sumamente importante atender a estas formas sutiles de machismo a las cuales somos expuestas cotidianamente y proponemos actuar en consecuencia.

Las medidas adoptadas por el Ajuntament de Barcelona en relación a l’Ordenança del Civisme, además de ser generalmente criticables, contribuyen a estas formas opresivas de la mujer contra las cuales luchamos. La ínfima muestra de lavabos públicos ofrecida por el Ajuntament de Barcelona y su infecto estado sanitario hacen que sea prácticamente imposible su utilización sana y limpia por parte de las mujeres, sin incurrir en el riesgo de contagiarse todo tipo de enfermedades e infecciones.

Pixing es una queja contra las formas sutiles de machismo que llevan a las mujeres a sentirse avergonzadas por actos que los hombres realizan con orgullo. Es una instancia a pensar en la igualdad de género en el día a día, en los pequeños actos de nuestras vidas. Es un grito a la libre acción, sin la opresión de marcos patriarcales que opriman la identidad de las mujeres.

Pixing es una queja contra l’ Ordenaça del Civisme, que prohibe «hacer necesidades fisiológicas» en el espacio público, con el supuesto propósito de velar por la salud pública y por el derecho a tener un espacio público limpio y no degradado.

¿Qué ocurre con el derecho a «hacer» nuestras necesidades fisiológicas sin tener que rogarle a un responsable de un bar para que nos preste su espacio privado? ¿Qué ocurre con el derecho a hacer nuestras necesidades fisiológicas en un espacio limpio, en lugar de internarnos en la inmundicia de los poquísimos y remotos lavabos públicos de la ciudad?

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