Costa, Cayetana, Aragonés y cía aún son una piña 4 meses después de la crisis

(PD).- Si el PP fuera un ejército, la guerra estaría por ganar. Es la cara y la cruz de lo que se vive en el renovado centro-derecha. Y su líder, Mariano Rajoy, juega en el filo de la moneda, reinventándose a sí mismo. El presidente del PP ha sido capaz en los últimos meses de dar un giro de estrategia y, a tenor de las encuestas que sus más fieles enarbolan, le funciona, aunque Zapatero ha sido capaz de hacer de la crisis económica en un activo político.

Rajoy acaba de cumplir cuatro meses al frente de esta nueva etapa. Este tiempo ha sido lo suficientemente intenso, a decir de sus cercanos, aún con el verano de por medio, porque arrastraba semanas particularmente duras. Al menos dispone de un plazo, hasta las próximas elecciones generales, para marcar su línea y presentar una alternativa de Gobierno constructiva, según El Semanal Digital.

Le quedan un buen puñado de cabos sueltos, cierto, tales como la situación con UPN. Por eso, la menor de las preocupaciones de la actual cúpula son los otrora visibles peones en la conjura contra el líder, pese a que haberlos, haylos.

Eso sí, una simple vuelta por los pasillos del Congreso permiten a El Semanal Digital aventurar quiénes son los que conspiran o, al menos, los que se juntan para lamentarse tal vez de su actual situación. Ostensorios son, por ejemplo, los corrillos protagonizados por Juan Costa, otrora candidato a candidato a presidir el PP, Cayetana Álvarez de Toledo, ex jefa de Gabinete de Acebes, y Carlos Aragonés, ex director de gabinete de Aznar. Los tres, cada uno en su medida, formaron parte de la oposición a Rajoy durante la crisis interna desatada tras la derrota electoral del 9-M y eso, claro está, debió unirles mucho porque siguen siendo y actuando como una verdadera piña, según afirman fuentes parlamentarias.

Álvarez de Toledo, a diferencia de Costa y Aragonés, forma parte de la dirección del Grupo Parlamentario Popular, pero su perceptible ausencia de sintonía con la portavoz, Soraya Sáenz de Santamaría, la mantiene desaparecida en combate. Quien fuera en su día número nueve en la lista del PP por Madrid a la Cámara Baja está ociosa. Y, para colmo, los todavía conjurados en los pasillos parecen haber perdido irremediablemente para su causa al hiperactivo Manuel Pizarro, que ha encontrado por fin su lugar y se le ve pletórico, además, de sentirse más feliz que nunca por ser de nuevo escuchado por Mariano Rajoy.

Mientras, Costa, Álvarez de Toledo, Aragonés, etcétera, juntos y hasta revueltos, no parecen resignados a haber perdido una batalla.

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