Zapatero debería callarse antes de dar lecciones a EEUU

(PD).- El diario ABC muestran un interesante artículo sobre cómo en EEUU una tasa de paro del 6% ha acabado por tumbar a un gobierno, mientras que el Gobierno de España, con una tasa de paro que se estima ya para un 15%, se atreve a dar lecciones a la primera potencia mundial.

-¿Otro artículo sobre Obama? Están un poco pesados ustedes los de la prensa…

-Tranquilo. De Obama habrá que seguir hablando porque, para bien o para mal, va a ser la novedad más interesante de la escena mundial en bastante tiempo, pero yo quería hoy referirme al paro. A ese organismo laboral enfermo que en España volvió a escupir sangre el día que los norteamericanos eligieron nuevo presidente, lo que ha permitido a nuestro Gobierno tomarse un respiro de disimulo ante la hecatombe. El huracán mediático de Obama ya le ha hecho el primer favor a Zapatero al solapar la evidencia catastrófica de un octubre bastante más negro que la piel del nuevo líder del Imperio. Un mes demoledor que ha destruido empleo a una velocidad de 260 por hora.

-Eso es multazo, atestado penal y retirada de seis puntos…

-Sí, habría que implantar el carné de gobernante e ir retirando puntos por cosas como ésta: 260 nuevos parados por hora durante el último mes. Aunque algo parecido es lo que sucede; el PSOE se desploma en las encuestas, que es la forma que tiene la democracia de multar a la dirigencia pública. Vuelvo al principio: en Estados Unidos, la sensación de crisis que ha devastado a los republicanos sólo ha provocado, hasta ahora, un seis por ciento de paro. Y con más de un doce, y subiendo a ritmo de doscientos mil desempleados mensuales, con una previsión del quince por ciento en el próximo año, Zapatero quiere ir a Washington a dar lecciones de economía reformadora.

-Pues que tenga cuidado, que allí a un tío que circula a 260 por hora lo meten en la cárcel…

-Doscientos sesenta parados por hora es una calamidad social siniestra, que a cualquier Gobierno de centro derecha le habría provocado ya movilizaciones sociales. Y no estoy pidiendo huelgas, que es lo último que necesita en este momento la economía española; simplemente se trata de constatar la anuencia sindical a esta pandemia laboral ante la que el Gobierno no encuentra más que cuidados paliativos, subsidios y ayudas hipotecarias. Pero no basta con socorrer a los parados; hay que defender y reactivar la creación de empleo a través del tejido empresarial.
Está muy bien y es necesario el apoyo asistencial al que pierde su trabajo, pero lo que proporciona dignidad a la persona es mantenerlo.
Y mientras nuestro presidente se relame de euforia porque al fin va a tener un amiguete en Washington, cada hora que pasa hay en España dos centenares y medio largos de trabajadores que dejan de serlo. Eso es una debacle brutal que debería interpelar a cualquier político con una mínima responsabilidad moral. No hay rescate de banca ni plan subsidiado que sirva si no se buscan remedios para impulsar una productividad desarbolada cuya quiebra puede arruinar el país. La única prioridad política ante una crisis como ésta no puede ser otra que un plan de rescate para la economía real que dignifique a los ciudadanos a través de su trabajo.

-Un momento, que adivino quién ha dicho eso. ¿A que ha sido Obama?

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