El Gobierno vuelve a meter a los Reyes en un brete y les mandan a inaugurar la polémica cúpula de Barceló

(PD).- Cuando la polémica pesa como una losa sobre la cúpula de Miquel Barceló, Zarzuela no ha tenido mejor idea que mandar a los Reyes a inaugurarla. Junto a sus Majestades, estarán en Ginebra el propio Zapatero y el secretario general de la ONU, Ban Ki Moon. La obra se ha visto envuelta en la polémica por el uso de dinero del Fondo de Ayuda al Desarrollo (FAD) para su financiación.

España, octavo contribuyente de Naciones Unidas, asumió la rehabilitación de la sala, que se ha financiado en un 60 por ciento con capital privado y el resto con una aportación de 7,4 millones de euros del Estado español, de los que casi cinco millones corresponden al Ministerio de Asuntos Exteriores y de Cooperación y el resto a Comunidades Autónomas.

El coste total de la rehabilitación se ha cifrado en 18,5 millones de euros, con un 10 por ciento de desviación autorizada, según informó la Fundación ONUART, encargada del proyecto y que no ha querido desglosar este montante ni precisar cuánto ha costado la obra de Barceló.

La rehabilitación de la que será la sede del nuevo Consejo de Derechos Humanos se ha visto envuelta en la polémica por el uso de una partida de 500.000 euros del FAD para financiar la intervención. El PP ha llegado a denunciar que el proyecto se ha pagado con ayuda que tenía que ir dirigida a comprar «vacunas» para los niños, en tanto que el Gobierno ha negado que se haya desviado dinero de la lucha contra la pobreza para restaurar la sala.

Tal y como explicó la secretaria de Estado de Cooperación Internacional, Soraya Rodríguez, en una entrevista con Europa Press, «más de la mitad de la ayuda de los FAD no es Ayuda Oficial al Desarrollo», sólo aquello que así establece el Gobierno de acuerdo a las reglas de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), a la que cada año el Ejecutivo remite un informe para su control y ratificación.

Este instrumento de la década de los 70 se creó para favorecer la internacionalización de la empresa española con créditos a países pobres, pero fue ampliando sus objetivos paulatinamente y se usa en la actualidad para financiar operaciones de ayuda humanitaria, de emergencia y hacer contribuciones a organizaciones multilaterales.

Hoy lo gestiona tanto Exteriores como los ministerios de Economía y Hacienda e Industria, Comercio y Turismo. El Ejecutivo ha anunciado su reforma para dividirlo en tres fondos, uno de los cuales estará a cargo de Exteriores, se llamará Fondo para la Promoción del Desarrollo, FONPRODE, y su «espíritu» será el de conceder donaciones, adelantó Rodríguez.

La polémica surgió a partir de unas declaraciones del ministro Moratinos en la rueda de prensa en la que presentó junto a Barceló el proyecto terminado. Cuando se le preguntó por la cantidad invertida en la sala, el ministro se negó a contestar «porque el arte no tiene precio», dijo.

A partir de ahí, aumentó la presión por parte de los medios de comunicación para que el Ejecutivo desvelase el coste de la obra. Después de que se publicase que parte de la actuación se costeó con una partida del FAD (aprobada en diciembre pasado en Consejo de Ministros), Exteriores se vio obligado a ofrecer los datos a través de la Fundación ONUART. Sin embargo, aún se desconoce cuál ha sido el coste de la obra de Barceló.

Según Exteriores, esos 18,5 millones de euros no sólo han pagado la obra de Barceló, sino la remodelación integral de la sala, a la que se han incorporado las últimas tecnologías de comunicación y servicios de conferencias y se ha amueblado.

LA «CAPILLA SIXTINA DEL SIGLO XXI»

El ministro Moratinos ha descrito la obra del artista mallorquín como «la Capilla Sixtina del siglo XXI». Consiste en un mar de colores repleto de estalactitas o brotes de pintura que parece «que saltan a los ojos del espectador», según ha explicado el propio Barceló.

Para completar la obra, el artista mallorquín ha empleado 35.000 kilos de pintura, casi dos años de trabajo y un equipo formado por una quincena de personas.

La inauguración de la sala, que a partir de ahora pasará a llamarse ‘Sala de los Derechos Humanos y de la Alianza de las Civilizaciones’, contará también con la presencia de Moratinos, Barceló, el director general de la Oficina de Naciones Unidas en Ginebra, Sergei Ordzhonikidze y el presidente de la Confederación Suiza, Pascal Couchepin.

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