Un centenar de ex presos de ETA pide ahora al Gobierno ZP una «solución dialogada»

Un centenar de ex presos de ETA pide ahora al Gobierno ZP una "solución dialogada"

(PD).- Ni están arrepentidos, ni dejan de apoyar a la banda y todo lo que cuelga de ella, pero buscan una «salida». Alrededor de cien ex reclusos, todos ellos con historial como terroristas de ETA, reclaman -como han hecho siempre- una solución «dialogada y política» del denominado conflicto vasco, así como «el reconocimiento de los derechos de los presos políticos vascos».

Aunque hay indicios confusos y la actitud ante los proetarras de ANV no permite barruntar nada bueno, el Gopbierno ZP no ha mordido todavía el anzuelo.

El ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, ha asegurado que el diálogo con ETA «forma parte de un pasado que ya no va a volver» y destacó que la banda terrorista ha tenido «tres veces la oportunidad de acabar como el IRA, y las desaprovechó» por lo que «acabará como el Grapo».

Rubalcaba ha recordado en Cádiz que los gobiernos de Felipe González, José María Aznar y José Luis Rodríguez Zapatero han intentado negociar con ETA el fin de la violencia, pero la banda rompió las conversaciones. «La democracia ha dado por tres veces a ETA la oportunidad de acabar como el IRA y ETA dijo que no, por lo que acabará como el Grapo».

Rubalcaba ha sentenciado que el diálogo con la banda terrorista «forma parte de un pasado que ya no va a volver», en referencia a las palabras de la presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, en las que mostraba su temor a que el Ejecutivo de Zapatero volviese a negociar con ETA.

Eso sí, el ministro del Interior dice que prefiere no «polemizar» con el PP, porque este tipo de debates van «en contra de la unidad» y él tiene «mucho interés en mantener la unidad contra el terrorismo». «Cuando estamos juntos somos más fuertes», dijo, y ahora «estamos bastante fuertes».

Preguntado sobre los acercamientos de presos etarras al País Vasco, el ministro ha respondido que se han producido «traslados de presos tanto del sur al norte como del norte al sur» que responden a una política penitenciaria que, en el caso de los miembros de ETA, responde también a una estrategia antiterrorista.

EN EL FRONTÓN Y COMO SIEMPRE

En el frontón de la localidad guipuzcoana de Usurbil, gobernado por ANV con el ex jugador de la selección española de balonmano Xabier Mikel Rekondo como alcalde, casi un centenar de antiguos militantes o simpatizantes de la banda armada compareció para enviar un mensaje de unión en el seno del citado colectivo y como respuesta a la dispersión de los presos propiciada por Pérez Rubalcaba.

Los ex presos Josean Agirre y Begoña Sagarzazu actuaron como portavoces, aunque se limitaron a leer un comunicado en castellano y euskara, respectivamente, ya que anunciaron que no responderían a las posibles preguntas de los periodistas ante, a su entender, la desinformación ofrecida ayer por distintos medios de comunicación en relación a la convocatoria. «Nos negamos a alimentar con especulaciones un periodismo de trinchera, un periodismo de basurero que despreciamos y que no contribuye en nada a mejorar la situación de los presos políticos y mucho menos a superar este conflicto en clave política», expuso Agirre para silenciar cualquier interrogante.

Tras una gran pancarta que recogía los términos ‘Amnistia’ y ‘Askatasuna’ (Libertad), los ex presos «políticos», como recalcaron en varias ocasiones, reclamaron «una solución dialogada y política», porque es «necesario el reconocimiento del carácter político de los presos». Avisaron, igualmente, que la paz solo será posible con «la vuelta a casa de todas las personas presas y exiliadas políticas», 762 según sus estimaciones. «No descansaremos hasta traerlos a casa», señalaron Agirre y Sagarzazu.

Sus principales censuras las dirigieron contra Pérez Rubalcaba, quien según ellos «ha reconocido el carácter represivo y negador del Gobierno español». Desde su perspectiva el ministro de Interior, con su iniciativa de acercar a presos de ETA críticos con la dirección de la banda terrorista «busca la división» del colectivo de reclusos y, a su vez, pretende «alargar sin fin el conflicto».

Asimismo, denunciaron la política penitenciaria por «llevar hasta el extremo la negación del derecho a la libertad». Con el lenguaje habitual, los representantes del Movimiento Pro Amnistia aseguraron que en las cárceles, a sus compañeros, «se les ha impuesto una vida sin derechos», así como la aplicación de «la cadena perpetua».

Finalizaron, también como es costumbre, realizando un llamamiento a la sociedad vasca para que se movilice en favor del «reconocimiento de los derechos básicos de los presos políticos».

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