El «ingeniero» de ETA enviaba desde su cárcel francesa los croquis para fabricar bombas

El "ingeniero" de ETA enviaba desde su cárcel francesa los croquis para fabricar bombas

(PD).- Iñigo Elizegi Erbiti, alias «Ioritz» y a quien los facinerosos de la banda terrorista conocen como «El Ingeniero», ha estado muchos meses enviando a sus compinches croquis y esquemas para el montaje de bombas desde la prisión parisiense de Fresnes, en la que estaba encarcelado.

El dato, que según subraya el Diario Vasco confirma la permeabilidad del sistema penitenciario galo, fue revelado ayer por un policía antiterrorista en el juicio que se sigue desde el martes en París contra once acusados de ocuparse del aparato logístico en Francia de 2001 a 2004.

El comandante Jérôme Broglio, destinado en la Unidad de Coordinación de la Lucha Antiterrorista (UCLAT) de Francia, explicó al Tribunal Especial de lo Criminal que «el arresto de Elizegi supuso una grave pérdida para ETA».

Ingeniero técnico de formación, el acusado había sustituido en 2001 a Iñaki Santesteban, Einstein, y se ocupaba desde entonces de toda la división electrónica de ETA, según su exposición.

El testigo aseguró que su arresto, producido el 16 de abril de 2004 en Chatellerault, produjo un vacío al frente de los laboratorios del aparato logístico, cuyos responsables se vieron obligados a pedir asesoramiento al artificiero encarcelado.

En apoyo a su afirmación aportó el descubrimiento, en una base operativa desmantelada en mayo de 2005 en el centro de Francia, de una carta «remitida desde la cárcel» en la cual Elizegi «reproducía de memoria los croquis y esquemas los sistemas de iniciación».

Fallos en detonadores

El hallazgo se produjo en la casa que ocupaban entonces en la localidad de Romans-sur-Isère (sudeste de Francia) Ramontxo Sagarzazu, Oier Goitia y Beñat San Sebastián, sospechosos del suministro de materiales para fabricar bombas.

Por aquellas fechas, en las que se cumplieron dos años sin ningún asesinato de ETA, se había constatado una serie de fallos en los dispositivos de detonación de los artefactos explosivos empleados en varios atentados frustrados.

Broglio resaltó que el taller de Elizegi era de «alto nivel tecnológico» y disponía de «miles de componentes electrónicos». Entre ellos había circuitos impresos, despertadores, relojes digitales, imanes, detectores fotoeléctricos o por rayos infrarrojos, diodos, antenas, contrainhibidores de frecuencias, emisores-receptores de ondas electromagnéticas, dispositivos microelectrónicos…

El oficial destacó que el desmantelamiento de la logística dirigida por Iñaki Esparza, Ana, principal procesado, propició la identificación de unos sesenta presuntos activistas de la organización terrorista.

«De ellos unos cincuenta han sido detenidos, lo que supone una cuarta parte o un tercio de los efectivos clandestinos en Francia», evaluó el responsable policial francés.

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