La nieve vuelve a Madrid: ¿se repetirá el «desastre Maleni»?

La nieve vuelve a Madrid: ¿se repetirá el "desastre Maleni"?

(PD).-Regresa la nieve a Madrid y los ciudadanos tiritan pero de miedo. La pesadilla del temporal que azotó España y colapsó Madrid podría volver a repetirse. La ministra Maleni, con su chulería habitual, ha echado balones fuera: «Hay mucha nieve porque ha nevado mucho», llegó a decir para sumar más confusión. La ministra del caos vuelve a estar en boca de todos mientras los madrileños se atan los machos ante otro «desastre Maleni» como el de hace cuatro días.

La nieve vuelve a caer sobre Madrid cuatro días después del caos. Aunque hasta el mediodía apenas habían caído unos copos, la nieve podría volver a complicar el día a los madrileños. Las predicciones de la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET). apuntan que la Comunidad de Madrid podría volver a registrar nevadas de hasta tres centímetros en el área metropolitana. Dejará de nevar alrededor de las 20.00 horas.

Los cielos de la región están muy nubosos o cubiertos, con precipitaciones débiles que se extenderán de oeste a este, siendo de nieve a partir de 600 metros, según informó AEMET.

Esta vez, la nevada no ha pillado por sorpresa y las 26 máquinas de la Comunidad así como las tres que tienen instaladas en la M-45 -competencia regional- están trabajando desde primeras horas de la noche, sobre todo, en la sierra, donde se preveía que llegaría antes la nieve. De hecho, desde primera hora de la mañana continúan trabajando para evitar el colapso.

LA MINISTRA CALAMIDAD

Dos columnistas han coincidido en colgarle a Maleni un nuevo mote: la Ministra Calamidad. Tanto J.A. Gundín en La Razón como Ignacio Camacho en ABC coinciden en que la ministra de Fomento está blindada ante los escándalos y que ese es su mejor secreto de superviviencia política. Para ambos columnistas, no hay mejor tuerca para atornillar a un político en su sillón que un alboroto de grandes proporciones.

Es la ministra del caos. Magdalena no se tiene que ir: es Zapatero el que la tiene que echar. Y más pronto que tarde, hoy mejor que mañana, porque ya no se sostiene por más tiempo la falacia de que está al margen de las calamidades que causa quien no deja de ser más que su empleada. Ignacio Camacho, que conoce bien los estropicios pasados de la ministra en la Junta andaluza, recuerda:

El día en que Magdalena Álvarez salió indemne del escándalo de los 444 vuelos gratis de Aviaco, sin que el presidente Chaves acertara a sacarla de su gobierno andaluz, la actual ministra de Fomento debió de aprender que en la política española eres tanto más fuerte cuanto más grave sea el follón que provocas

Camacho cree que la ministra ya debería haber dimitido tras los escándalos:

En una democracia honorable, una ministra que sufre la reprobación de una cámara parlamentaria se va ella sola a su casa antes de sufrir el bochorno de un cese. En España eso representa un certificado de continuidad, porque está prohibido por la costumbre concederle a la oposición una sola baza política. Confirmada una y otra vez después de cada embrollo, Álvarez sabe con exactitud que está cumpliendo una misión y se crece en su jactancia al punto de que, en la crisis ferroviaria catalana, llegó a señalar directamente a Zapatero como único responsable de su permanencia en tanto que autor de su nombramiento.

Gundín, en La Razón, sostiene que cambiar a cuatro jefes de gabinete y a tres de Comunicación revela serios problemas de liderazgo:

Ante frases como «Hay mucha nieve porque ha nevado mucho» sólo caben dos posibilidades: extasiarse ante su profunda simplicidad o salir huyendo ante la simplicidad profunda de quien la pronuncia. Si doña Magdalena fuera, por ejemplo, ministra de Igualdad o de Culura no habría por qué preocuparse. Pero resulta que lo es de Fomento, Ministerio que bajo su mandato bien podría llamarse del Caos, el Pedrisco y otras Catástrofes.

Pero sí es la responsable de activar los mecanismos del Estado para hacer frente a las calamidades. Y es aquí cuando se trastabilla, da ruedas de Prensa con faltas de ortografía y endosa sus fallos a los demás; como hizo con la gran nevada de Madrid, al esconderse detrás de Aguirre y Gallardón. Aún no ha comprendido que cuando se produce una emergencia es obligación de la ministra de Fomento arremangarse, ponerse al frente de la tropa y coordinar a todas las Administraciones.

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Autor

Luis Balcarce

Desde 2007 es Jefe de Redacción de Periodista Digital, uno de los diez digitales más leídos de España.

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