Cárceles que se abren a patadas

Cárceles que se abren a patadas

(PD).- Las motorizadas e informatizadas puertas de las celdas de las flamantes cárceles que ha inaugurado Rubalcaba dan más de un quebradero de cabeza a los funcionarios de prisiones. Se abren en mitad de la noche sin venir a cuento. Pero eso no es todo. Un golpe en el lugar adecuado, mientras la puerta se cierra, la deja abierta sin que el sistema lo detecte.

Detrás de todo este caos de seguridad, denunciado por los trabajadores de las cárceles, se esconde una inauguración demasiado apresurada de tres prisiones que Rubalcaba ha vendido como la panacea para el hacinamiento actual, obviando, eso sí, que ya estaban planificadas en tiempos del PP. Se trata de las cárceles de Albocàsser (Castellón), Estremera (Madrid) y Morón de la Frontera (Sevilla), informa este semana la revista ÉPOCA.

Hasta ahora se habían conocido algunos hechos extraños, como la desaparición de 11 cámaras de vigilancia en Castellón II, apenas 15 días después de que el ministro la inaugurara. Pero eso no es nada comparado con todo lo que ocurre. El sindicato Acaip, de funcionarios de prisiones, lleva meses denunciándolo sin éxito. En una reciente visita a la cárcel de Morón, la directora general de prisiones, Mercedes Gallizo, llegó a reconocer que, en efecto, había serios problemas y que en el futuro no se abriría ninguna cárcel de una forma tan precipitada.

Puertas que se abren solas Entre los muchos fallos de estos presidios, destaca uno especialmente peligroso: las puertas de las celdas. Estas prisiones se vendieron a la opinión pública como paradigma de los sistemas más modernos de seguridad.

La apertura y el cierre de celdas se controla mediante un ordenador. Pero estos sistemas dan problemas. Desde la prisión de Morón denuncian que en más de una ocasión son los propios presos los que han avisado a los funcionarios de que las puertas están abiertas. “Y están empezando a llegar presos de máxima seguridad”, afirman. En Estremera han tenido problemas muy similares, con otros añadidos como fallos técnicos que tardan varios días en arreglarse. Diversas fuentes confirman que en Castellón II una puerta pilló a un preso.

El diputado del PP por Castellón Miguel Barrachina asegura a la revista Época que las cárceles se han abierto mucho antes de tiempo, “por quedar bien con la opinión pública, por motivos estéticos o propagandísticos”, pero que no estaban en condiciones de dar cabida a los presos. De hecho, antes del verano tramitó cuatro preguntas en el Parlamento que aún esperan respuesta por parte de algún cargo de Interior. Cuestionaba la falta de seguridad en unas cárceles que, ya inauguradas, sufrieron varios saqueos.

La dificultad está en que el Ministerio que regenta Rubalcaba y la Dirección General de Prisiones, que ocupa Mercedes Gallizo, no quieren hacerse responsables.

Cuando se llevaron las cámaras de vigilancia de Castellón II y la empresa instaladora lo denunció ante la Guardia Civil, el Ministerio alegó que la obra aún no había sido recibida y que, por tanto, la seguridad dependía de la constructora. No había sido recibida, pero sí inaugurada en un acto de ficción en el que incluso llevaron a funcionarios para que pareciera que estaba habitada.

Según expertos consultados por esta revista, aunque una obra no haya sido admitida de manera explícita, lo está de manera tácita si ya se encuentra en uso. En Estremera robaron una Jumper. Protestaron y al final consiguieron que la Guardia Civil vigilara la zona. Y no es el único sistema de seguridad que no funciona correctamente. Estremera ha sufrido algunos cortes de luz, lo cual deja momentáneamente las cámaras de videovigilancia inoperativas.

En Morón no funcionan bien los rastrillos, las salas de doble puerta en las que el preso queda inmovilizado mientras se le identifica. Y eso podría generar un grave problema de seguridad.

La presencia permanente de obreros que aún están terminando las cárceles genera no pocos quebraderos de cabeza a los escasos funcionarios que ya están en estos centros penitenciarios. En Castellón II, por ejemplo, aunque las empresas adjudicatarias de las obras de construcción aseguran que la cárcel ya ha sido definitivamente aceptada y asumida por la Administración, lo cierto es que a día de hoy aún hay obreros.

Estremera está aún por recibir, pero la empresa contratista no ha querido hacer declaraciones de ningún tipo a esta revista. Del orden de 40 obreros pasan todos los días por el centro, con lo cual el trabajo de vigilancia se complica extremadamente y los obreros rinden poco por las elevadas medidas de seguridad.

En Castellón, cuando llegaron los presos, aún se veía circular por las instalaciones -vehículos incluidos- a un centenar de obreros. Y eso generaba serios problemas de seguridad.

Más información en la revista Época

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