El alcalde socialista de Zaragoza ve «correcto» comprar muebles de época con fondos sociales y de juventud

(PD).- Juan Alberto Belloch defendió este lunes la polémica adquisición de antigüedades y muebles de época para la Casa Solans con cargo a partidas incluidas en las Áreas de Juventud y Acción Social del Ayuntamiento.

El alcalde de Zaragoza respaldó «al 100%» las decisiones tomadas por el máximo responsable de estos servicios y próximo vicealcalde, Fernando Gimeno. «Adoptó la decisión correcta», consideró.

Exlica M. López en El Heraldo de Aragón que Belloch se aferró a la tesis de que no se trataba de fondos destinados a entidades o a actividades sociales, sino que eran partidas para mobiliario. «La finalidad era mobiliario y a mobiliario se destina. Todo se basa en que es dinero de acción social. Es mentira», declaró el alcalde.

Pese a la negación del alcalde, las facturas para pagar las antigüedades son muy claras. De los seis contratos menores que firma Gimeno el 27 de noviembre de 2007 para la adquisición de antigüedades y muebles de época, dos de estos gastos se cargan a una partida de Juventud y cuatro a otra Acción Social.

Los nombres que reciben esos fondos son: «Equipamientos e Infraestructuras juveniles», de la que se detraen 23.037,6 euros, y «obras y equipamientos de Acción Social», de la que se sacan 42.050 euros. Todas van a parar a objetos de estilo art decó y modernistas para decorar la Casa Solans, un inmueble que ni tiene un uso de carácter social ni juvenil.

Según el alcalde, esas partidas estaban sobre todo pensadas para dos edificios destinados a usos juveniles: el Cúbit y la Harinera. Como estos dos equipamientos no estaban finalizados se derivaron parte de los recursos a comprar antigüedades para la Casa Solans, «lo cual era absolutamente lógico», en opinión de Belloch.

Pero cuando se le recordó a Belloch que la Casa Solans no tiene un uso juvenil ni social, replicó: «¿Le parece más interesante el Cubit que la Casa Solans? Para mí tiene mucho más interés cultural la Casa Solans desde cualquier punto de vista, primero porque es una obra de arquitectura interesantísima, es la sede de Naciones Unidas… No tengo ninguna duda. Si hubiera habido prioridades, siempre hubiera estado por delante la Casa Solans que el Cubit».

Insistió todo el tiempo en lo mismo: «Esta polémica no la entiendo, porque me gustaría saber a qué ciudadano le va a parecer mal que una partida destinada a muebles se dedique a la Casa Solans, que va a ser sede de Naciones Unidas, en vez de a lo que estaba previsto, que no está terminado». «Muebles destinados a Cubit se convierten en muebles destinados a Casa Solans», repitió.

Indicó que la mayoría de los gastos en muebles de Casa Solans partieron de la Gerencia de Urbanismo y negó la necesidad de hacer una modificación presupuestaria para estas compras. «¿Por qué el interventor general dice que es correcto? Pues porque es correcto el empleo en esa materia», declaró. «Lo que no cubrió Urbanismo lo cubrió Acción Social», recordó.

Calificó la polémica de «ficticia» y consideró que los que le critican «hacen política de género chico». También defendió los objetos comprados, antigüedades del siglo XIX y XX. «Son los correctos, porque supongo que ahí no querrán que pongamos muebles de Ikea. No parecería demasiado normal ni lógico», declaró. Asimismo, rechazó las críticas de la oposición a su política social. «Lo que importa realmente es que desde que yo soy alcalde hasta aquí hemos pasado de 18,4 millones de euros en Acción Social a 40 millones», concluyó.

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