El zorro Rubalcaba, el cerebro de la cacería contra el PP

(PD).- Estaban claros todos los tentáculos de la operación. Se sabe quién ha sido el «chota», el «madero», el «plumilla», el juez… Pero, ¿quién ha sido el cerebro de lo que podría haber sido un mazazo mortal para el PP? El político más listo del Gobierno de ZP: Rubalcaba. Un rasputín con mucho poder que creía tener todo atado y bien atado. Pero la foto de la cacería de los garzones y bermejos salió a la luz. Este pedrusco en el camino ha desviado la bola lanzada por el Ministro de Interior y que tenía como objetivo llevarse al Partido Popular por delante.

No es casualidad que hayan salido estos casos de corrupción ahora. Es la Policía Judicial, que dirige Juan Antonio González -que estaba también en la famosa cacería de Jerez- y que comanda el ministro de Interior la que pone sobre la mesa los casos que podrían afectar al PP. Es él el que lleva el asunto a la Audiencia Nacional, «en lugar de a los respectivos juzgados de cada localidad, aprovechando la guardia del juez más confesamente ideológico a favor del zapaterismo, y con más deseo de protagonismo personal. Que después suministra informaciones desparramadas, y en no pocos casos sesgadas a través de sorprendentes filtraciones, ya sea voluntariamente o por defecto de celo en la custodia, para alcanzar una repercusión mediática suficiente como para desestabilizar al adversario político del Gobierno«, tal y como asegura José Antonio Sentís, director general de El Imparcial.

«Y es el ministro del Interior el que queda impoluto tras las bambalinas y deja el protagonismo a otros para que se estrellen, a niveles casi de crueldad: un ministro de Justicia en la calle por asesinar a Bambi, y un juez fulgurante querellado por prevaricación.
Eso sólo puede ser obra de un genio de la política: Alfredo Pérez Rubalcaba».

Es cierto que el PP va a sufrir un largo purgatorio con el caso de las corruptelas o corrupciones. Pero, continúa Sentís, «también lo es que este sufrimiento hubiera sido mucho mayor de contar el PSOE y el Gobierno con gente suficientemente preparada como para no estropear una magna obra de montaje judicial y mediático como ha sido este “caso Gürtel”. Y no porque no haya chorizos alrededor del PP, sino porque al destaparse el caso se ha descubierto otro modelo simultáneo de corrupción política: la que enmarida a Gobierno y jueces, la que demuestra que hay utilización ideológica y política en un caso supuestamente circunscrito a los tribunales. Hechos ambos que han permitido a un PP roto, y a un Rajoy debilitado, rearmarse y unirse como no lo habían estado en los últimos meses«.

«Y aún hay más. El diario El País lleva treinta portadas con el asunto. Pero empieza a acumular tantas rectificaciones por sus imputaciones a políticos del PP que debería hacérselo mirar. Hasta ahora, El País ha acusado. Puede empezar a tener problemas, porque ya son varios los políticos del PP denunciados en sus páginas que, a la postre, están limpios e igual emprenden el camino de los tribunales. Si no lo hace el propio partido por la cascada de insinuaciones, sugerencias, concatenaciones y maledicencias desplegadas en el diario antes independiente y ahora global».

Y concluye:

«Lo único que queda claro en este sórdido asunto es que son muchos los que aparecen ahora en la diana pública. Bermejo, finalmente asaeteado. Garzón, querellado con mucha verosimilitud. El PP, investigado. La Audiencia Nacional, utilizada. La Policía, teledirigida. Y El País, puesto en evidencia por su falta de habilidad o por su pasión ideológica al utilizar las filtraciones policiales o judiciales.

Pero el único limpio de polvo y paja es el ministro Rubalcaba, la cabeza mejor amueblada de Zapatero, y el jefe de la Policía que construye la gran trama anti PP. Mira que es listo ese hombre. Aunque no tanto como para darse cuenta de que los demás (garzones, bermejos, cazadores y cazados) pueden ser tan poco hábiles como para estropear una operación política genial».

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