España Pierde Zapatero y gana Rajoy

(PD).- Los ciudadanos del País Vasco y Galicia han provocado un vuelco histórico en el mapa político español en beneficio de las fuerzas constitucionalistas o españolistas, y en menoscabo de los partidos nacionalistas vascos y gallegos.

Especialmente en el País Vasco, donde Ibarretxe, a pesar de subir en número de escaños por la ausencia de Batasuna, ha perdido las elecciones y también la oportunidad de formar un Gobierno nacionalista, sobre todo una vez que el dirigente socialista, Patxi López, anunciara que él pretende liderar el cambio político en Euskadi, donde por cierto ETA sufrió este domingo una nueva derrota.

Y vuelco importante también en Galicia, donde el PP ha recuperado la mayoría absoluta, en menoscabo del PSOE y de su alianza con el nacionalismo más radical del BNG.

Afirma Pablo Sebastián en Estrella Digital que estos resultados tienen, además, una lectura en términos políticos nacionales de la que se deduce que Mariano Rajoy es el triunfador de la jornada, y José Luis Rodríguez Zapatero el perdedor. Vence Rajoy por el claro triunfo del PP en Galicia, y por mantener el tipo en el País Vasco, a pesar de la crisis de su partido en esta Comunidad por culpa de los extremistas de María San Gil, con lo que Rajoy revalida su liderazgo en el PP, frente al bando conservador y sus terminales mediáticas, imponiendo un discurso razonable y moderado que, entre otras cosas, puede facilitar el pacto de gobierno con el PSOE en el País Vasco, lo que hubiera sido imposible con María San Gil.

Y pierde Zapatero con rotundidad en Galicia, donde el PSOE gobernó con los radicales del BNG, y aunque puede conseguir la presidencia del Gobierno vasco si pacta con el PP, como todo el mundo espera, el presidente también sale mal parado en el País Vasco porque la nueva situación debilita su pacto con el PNV para su estabilidad parlamentaria en Madrid, y le emplaza a un acuerdo con el PP si no quiere abrir una crisis nacional en el PSOE. Y pierde Zapatero porque con este vuelco en Galicia y el País Vasco pone punto final a sus desvaríos federalistas, algo que se comenzó a vislumbrar en Cataluña, con el hundimiento de la Esquerra Republicana en las elecciones generales del 2008.

Pero, sobre todo, pierde Zapatero porque su discurso de la nación española «discutida y discutible» ha sido echado por tierra en Galicia y País Vasco, y porque la crisis económica le está pasando factura en las urnas, al igual que le han pasado factura sus malas artes al provocar, desde el Gobierno y con ayuda del juez Garzón y de los medios afines del PSOE, una sucia campaña para la destrucción del PP en plenas elecciones, amparándose en presuntos casos de corrupción de empresarios y responsables del PP. Y, finalmente, podemos decir que estamos ante un pésimo momento para Zapatero porque empieza a sumar derrotas y porque en estas elecciones se le ha emplazado a recuperar el prestigio de España como nación.

En Galicia las cosas están muy claras. Núñez Feijóo gobernará de una manera cómoda, y el PSG y el BNG regresarán a la oposición y ya veremos si con sus respectivas crisis internas y cambios de liderazgo. Pero la interrogante de estas elecciones es: ¿cómo van a discurrir los acontecimientos en el País Vasco? Parece claro que Patxi López presentará su candidatura para lograr la presidencia del Gobierno vasco, y que el PP de Basagoiti y UPyD de Rosa Díez (que ha conseguido un escaño en Vitoria y buen resultado en Galicia) le darán su apoyo, lo que es suficiente para gobernar.

Pero falta por ver qué ficha moverá el PNV, donde Ibarretxe es un cadáver político víctima de su propia locura, una vez que sabemos que el PNV hará lo imposible por permanecer en el poder, aunque sea en segundo plano y con el PSOE en la presidencia vasca, con tal de no perder el inmenso poder que, desde hace treinta años, disfruta y utiliza en el País Vasco. De ahí que no sea nada extraño que el PNV, bien con Josu Jon Imaz o con el propio Urkullu, intenten romper el pacto constitucionalista en Euskadi, entre el PSOE, el PP y UPyD, intentando desactivar el que ha sido el verdadero mandato de los ciudadanos vascos.

Los mismos que han castigado duramente a Eusko Alkartasuna y a IU por sus devaneos con Batasuna, y premiado a Aralar, que finalmente parece ser el partido beneficiario de los votos de Batasuna que no aceptaron la consigna de ETA de votar nulo. Los seguidores de EA, que han pretendido heredar a Batasuna, se han hundido y no tienen más salida que reintegrarse en el PNV o desaparecer. El mismo camino que le espera a IU-EB en el País Vasco para fusionarse con el PSOE, y a IU a nivel nacional.

Las elecciones vascas y gallegas de ayer han dado un vuelco a los gobiernos de ambas Comunidades y creemos que para bien. Pero también han dado un nuevo impulso a la nación española, y abierto la puerta de la esperanza de una mayor cohesión nacional, tan necesaria en estos tiempos de crisis de la economía y de claro deterioro institucional y constitucional.

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