El batacazo de Madrazo deja a IU en caída libre

(PD).- Están en la cuerda floja y se teme lo peor. Izquierda Unida ha sido herida de gravedad de las elecciones generales y, ahora, de las autonómicas vascas. El apoyo a escala nacional a las iniciativas y propuestas del Gobierno socialista de Zapatero y la participación en el Gobierno nacionalista vasco está llevando a IU a su fin.

La filial vasca de Izquierda Unida, Ezker Batua, ha pasado de gobernar con el PNV y EB el País Vasco a tener tan sólo un escaño en la Cámara Autonómica. Su líder, Javier Madrazo, ni siquiera ha conseguido lograr su escaño como cabeza de lista por Vizcaya. La formación pierde dos escaños con respecto a 2005 y el propio Madrazo ha asumido como “malos” los resultados.

Esta es una de las consecuencias que Izquierda Unida sufre pactar con los nacionalistas del PNV. El fracaso electoral refleja la difusa identidad que transmite EB a su electorado que no percibe con claridad las tesis defendidas por el partido hasta la fecha.

A nivel nacional, más de los mismo. En las elecciones generales, Izquierda Unida perdió su grupo parlamentario, un rotundo “fracaso” reconocido por el propio Gaspar Llamazares. En este caso, IU pagaba las consecuencias de su apoyo a las iniciativas de los socialistas en el Gobierno.

Con los alarmantes resultados de marzo, Llamazares se refugió en el “tsunami bipartidista” para justificar lo que considera un resultado “injusto” causado por la ley electoral. Es cierto, que el Congreso de los Diputados, su casi millón de votantes tienen una representación de sólo dos escaños mientras que el PNV, con 300.000 votos logró seis representantes.

Sin embargo, ahora, en Euskadi, no Izquierda Unida no se puede amparar en una ley electoral “injusta”, porque, en este caso, las condiciones son las mismas para todos.

Durante su discurso de despedida, el que fue coordinador general de la formación señaló como uno de los problemas de IU ha sido no cambiar más su organización “para ponerla al ritmo de los tiempos”.

Ahora, con Cayo Lara al frente, la realidad de Izquierda Unida es si cabe más preocupante. Lejos están los tiempos de Julio Anguita con 21 diputados en el Congreso de los Diputados. Algunos analistas hablan ya de la desaparición del partido.

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