
(PD).- Los dirigentes del PP han pasado de la noche (1 de marzo) a la mañana (2 de marzo) de sentirse acorralados, perseguidos y al borde del abismo a sacar pecho y mirar a Zapatero casi con desdén. La aplastante victoria en Galicia ha sido un revulsivo psicológico de tal calibre que Rajoy y sus más íntimos ya sueñan con llegar a la Moncloa, incluso antes de 2012.
Ahora, se susurran el siguiente cuento de la lechera. Primero, van a regalar sus votos a Patxi López, los quiera o no, para que gobierne en el País Vasco sin rozar la Constitución y mandar, de paso, a su casa a Ibarretxe con su rancio nacionalismo a cuestas.
Así, además, el PSOE perderá sus apoyos parlamentarios en el Congreso de los Diputados. Zapatero va a tener que hacer jeribeques para aprobar cualquiera de sus ocurrencias, según escribe Joaquín Vila en El Imparcial.
Luego, desde Rajoy hasta el último militante del PP están convencidos de que en las elecciones europeas van a arrollar.
La euforia gallega les llevará en volandas. Mientras tanto, la crisis económica va a provocar un cataclismo político y social de tal calibre que Zapatero, quemadas sus naves nacionalistas, se encontrará solo ante el peligro.
Entonces, el PP le clavará la puntilla con una moción de censura que dejará al Gobierno tan grogui y desamparado que se verá obligado a adelantar las elecciones. Rajoy ya tiene preparado el eslogan: ¡Váyase señor Zapatero!
Según Vila, en el último capítulo del cuento de la lechera, aparece Rajoy en el balcón de Génova celebrando su contundente victoria electoral. Todavía se desconocen los dirigentes que le arroparán en esa noche de apoteosis. Gallardón estará.
Lo que quizás no han previsto los eufóricos dirigentes del PP es que José Blanco y Garzón no descansan. Zapatero, sí; pero, ellos, no.
La «Factoría Pepiño» – ejército mediático dirigido desde la calle Ferraz- anda en busca de pruebas que incriminen a cualquier responsable político del PP. Si alguien ha hecho unas fotos en la Puerta del Sol en las que aparece Esperanza Aguirre hablando por el móvil es evidente que estaba urdiendo una trama de espionaje. Y así se publicará a toda página en cualquier periódico. Luego, ya veremos.
«La victoria en Galicia, sin duda, le ha asegurado a Rajoy una temporadita su poltrona en Génova. Pero, euforias aparte, las rencillas internas y el guirigay siguen instalados en el partido. Para atronar en el Hemiciclo con el eslogan “¡Váyase señor Zapatero!”, el presidente del PP tiene que dar un giro radical: plantar cara al Gobierno, como en la legislatura anterior, sin complejos, atajar las rencillas internas del partido y, sobre todo, no debe de perder de vista ni a Blanco ni a Garzón. Que no descansarán hasta que vuelvan a colocar al PP al borde del abismo. Y ya se sabe que, aunque Zapatero sí, ellos no descansan».
