La colleja de Aznar a ZP y a Rajoy

(PD).- Cuando Aznar abre la boca, Rajoy se mesa las barbas y Zapatero arquea las cejas. Con razón. Pues intuyen que se llevarán una colleja. Dos por el precio de una. El sábado, ante centenares de empresarios andaluces, el ex presidente puso sobre la mesa la receta que él cocinó para que España alcanzara las cotas más altas de prosperidad de su Historia: recortar el gasto público, que es exactamente lo contrario de lo que está haciendo el Gobierno actual, y privatizar, cuantas más mejor, las empresas públicas.

Tal y como escribe Joaquín Vila en El Imparcial, también propuso Aznar, lo que más que una colleja era puro sarcasmo, que PSOE y PP se pusieran de acuerdo para elaborar una agenda nacional de reformas, una especie de Pactos de la Moncloa, acordada entre partidos políticos y agentes sociales.

Pero la chicha del discurso, la colleja de Aznar, se escondía en una frase: “El auténtico motivo de la crisis económica que España padece se debe a los errores cometidos por políticos con minúscula”. ¿A quién se refería? ¿A Zapatero?, desde luego. ¿A Solbes?, también. ¿Y a quién más? Porque, seguro, que se refería a muchos más.

Y esta es, en realidad, la receta que ofreció Aznar para salvar a España. Que la política la dirijan políticos con mayúscula, no “políticos con minúscula que no ven más allá del día siguiente, que no valoran más que la encuesta de la semana o el eslogan más o menos afortunado”.
Porque sabe Aznar que la mejor fórmula para atajar la crisis económica y de identidad que padece nuestra nación es que, al frente de las instituciones del Estado y de los partidos, se encuentren políticos de categoría, inteligentes, preparados, con visión de futuro, con independencia intelectual.

Y, hoy, en la extensa y costosa nómina de los partidos, entre los nombres de los ministros o de los secretarios de Estado, entre los diputados que sestean en los escaños del Congreso o de las distintas Asambleas Autonómicas, entre los miles y miles de cargos municipales resulta difícil encontrar auténticos hombres de Estado.

Porque, en los últimos años, los políticos en España se han convertido en simples funcionarios de los partidos, que van escalando posiciones a dedo, según bailan el agua a los dirigentes de turno. No es necesario tener la crueldad de poner ejemplos. Basta comparar los nombres de los políticos actuales con los que pusieron en marcha la transición democrática, con los ministros de casi todos los Gobiernos que han pasado por la Moncloa, tanto del PSOE como del PP, con los de los diputados de anteriores legislaturas. Hay un abismo.

Sin duda, en estos años, por los distintos Consejos de Ministros han pasado torpes y hasta corruptos y en los escaños de la Carrera de San Jerónimo se han sentado vagos y maleantes. Pero la comparación con los actuales es más que odiosa.

La categoría de la política española ha caído en un pozo de incompetencia y dejadez como nunca en la historia de la democracia española. Es verdad, que hay un buen puñado de políticos inteligentes, competentes, expertos y trabajadores. Pero la mayoría están arrinconados. Seguramente, por eso, por no ser borregos que siguen al pastor sin rechistar, por no ser borregos que se limitan a pastar del pesebre.

Y concluye Vila:

Y, mientras esto ocurra, mientras los políticos que tienen que dirigir el país sean meros paniaguados hombres de partido, España seguirá a la deriva, con Zapatero al frente de un timón desvencijado, rodeado de grumetes que le bailan las gracias como bufones.

Y esta es la colleja que Aznar endiñó el sábado a Zapatero y a Rajoy. Y esta es la auténtica receta para salvar a España que el ex presidente del Gobierno ha brindado a quien quiera aplicarla. Pero él mismo sabe que no deja de ser un brindis al sol.

CONTRIBUYE CON PERIODISTA DIGITAL

QUEREMOS SEGUIR SIENDO UN MEDIO DE COMUNICACIÓN LIBRE

Buscamos personas comprometidas que nos apoyen

COLABORA

Lo más leído