Ministerios sin sentido

Ministerios sin sentido

(PD).- En plena crisis, con los españoles esquilmados a impuestos, quizá es hora de dar un meneo al ‘establishment’. Los Ministerios ya no son lo que eran. Y es que el Estado de las Autonomías ha obligado al Gobierno a repartir la tarta de las competencias y del dinero. Esto ha traído que prácticamente todas las competencias de algunos hayan sido absorbidas por las autonomías.

El diario de La Razón hace un repaso este lunes de los Ministerios vacíos de contenido. Ahí está Sanidad, Vivienda, Cultura, Administraciones Públicas y Educación.

Sanidad

La gestión sanitaria ha sido transferida a las comunidades. Las últimas siete que quedaban se materializaron en 2001. Ahora, el ministerio no gestiona ningún hospital, ni centro de salud, de competencia autonómica, y sólo dirige la asistencia en Ceuta y Melilla a través de un organismo llamado Igesa (Instituto Nacional de Gestión Sanitaria).

La Salud Pública debería ser gestionada por el ministerio, pero fue lo primero que se transfirió; grave error, según los expertos. Y esto, ¿en qué se traduce? Cuando hay una infección –como la meningitis–, hubo comunidades que vacunaron y otras no. El papel que le queda a la sanidad central es el de la cohesión, algo a lo que ha renunciado.

La Alta Inspección del Estado tampoco la ejerce, ni juega un papel determinante en el Consejo Interterritorial (máximo órgano de coordinación sanitaria autonómica), ya que su poder ejecutivo no se ve materializado y carece de personalidad jurídica, por lo que cada comunidad toma sus decisiones. Además, puede ejercer la planificación del personal sanitario, pero en la práctica cada región hace y deshace a su antojo, como ocurre con el salario de médicos y enfermeras o la exigencia del idioma.

El ministerio mantiene la gestión de medicamentos, pero está dejando que cada comunidad lleve a cabo su propia política farmacéutica.

Vivienda

El ministerio de Beatriz Corredor es otro de los que conservan menos competencias. Del presupuesto de esta cartera, el 4% es para inversiones del patrimonio arquitectónico y cultural. El otro 4% sirve para el gasto de personal y un 92% son transferencias corrientes y de capital para las comunidades. La ejecución de planes de vivienda corre a cargo de las autonomías, así como la promoción pública que tramitan los ayuntamientos y la privada. Los expedientes de vivienda protegida, financiación y demás también están transferidos.

Educación

Salvo la programación general (ordenación general de la enseñanza) y la política de becas, al Ministerio de Educación le han vaciado de todos los asuntos de su competencia. Sigue conservando la política educativa de Ceuta y Melilla o los planes de carácter internacional.
La gestión directa de la educación, así como la contratación del profesorado, la ejercen las comunidades. También les corresponde a éstas el desarrollo (en un 45-60%) de las leyes básicas de obligado cumplimiento, como el referido a libros de texto. Esta cartera ya no cuenta con la joya de la corona: las universidades. Ya las administraban las autonomías, pero han pasado al Ministerio de Innovación. Por otra parte, la política social con la que comparte departamento ha terminado por abducir a la educación que sólo actúa en temas como Educación para la Ciudadanía con exclusivo afán de adoctrinamiento.

Administraciones Públicas

La última distribución de competencias a los ministerios le dejó «tocado». Algo de tanta entidad como los Asuntos Constitucionales le fueron arrebatados por el Ministerio de Presidencia. El Estatuto de Cataluña fue uno de los principales motivos. Sus funciones, por eso, quedan reducidas a la organización y reforma de la Administración y relación con las comunidades y ayuntamientos. Poco más.

Cultura

Ni la promoción, protección y difusión del patrimonio o la actividad cinematográfica y de otras artes explican la necesidad de un ministerio que casi siempre ha estado vinculado a otro. Hoy, casi todas sus funciones están ya instaladas en las comunidades, que tienen en su territorio los monumentos, los museos, la cultura y las lenguas de su región. Además, la proyección exterior de la cultura choca con los proyectos del Ministerio de Exteriores, como sucede con el Instituto Cervantes, al que el departamento de Moratinos alimenta con el 90 por ciento del presupuesto. Las competencias que asume en la actualidad quedan limitadas a la promoción, protección y difusión del patrimonio artístico. Tiene transferidas las demás.

CONTRIBUYE CON PERIODISTA DIGITAL

QUEREMOS SEGUIR SIENDO UN MEDIO DE COMUNICACIÓN LIBRE

Buscamos personas comprometidas que nos apoyen

COLABORA

Lo más leído