Zapatero hace magia y en lugar de conejo saca un ratón de la chistera

Zapatero hace magia y en lugar de conejo saca un ratón de la chistera

(PD).- Al iluso o ilusionista José Luis Rodríguez Zapatero le pasan cosas muy extrañas que merecen ser estudiadas con la máxima atención, porque cada vez que toca con la varita mágica su chistera, en vez de sacar el esperado conejo blanco, del fondo de su sombrero emerge otro animalillo, un ratón colorado, que nada tiene que ver con sus pretensiones.

Y escribe Pablo Sebastián en Estrella Digital que, por ejemplo, ahora que pretendía alcanzar una especial relación con Estados Unidos, bajo la presidencia de Obama, resulta que, con su intempestiva retirada de tropas en Kosovo ha regresado a sus años mozos del «OTAN no, bases fuera».

Y cuando pretendía explicar en el Parlamento lo inexplicable de todo este desastre se queda solo, porque además del PP, los partidos nacionalistas con los que pretendía construir la «España plural» o confederal se le suben a las barbas y lo ponen de vuelta y media, molestos como están todos ellos con su rectificación confederada. La que los ha llevado a todos a sonados fracasos electorales, como bien saben los dirigentes de ERC, CiU, BNG y PNV, entre otros.

Y no es la primera vez que esto le ocurre al presidente, aunque ayer se vio de manera flagrante, al tiempo que se le estropeaba otro truco, como el de su pretensión de promocionar a Carme Chacón como la vicepresidenta del Gobierno en la próxima crisis del gabinete. Para ello había previsto el golpe de mano del anuncio sorpresivo de la retirada de Kosovo que la ministra debía de hacer público con aires marciales, e imitando a Bono en la retirada de Iraq. Pero he aquí que, al final, la ministra ha quedado en ridículo, dando la verdadera talla de su incapacidad política. Con lo que puede que, en vez de ascenderla, al final Zapatero la tenga que cesar.

Con Obama y con los aliados de la OTAN le ha ocurrido otro tanto, que es lo contrario de lo que pretendía. Porque si pensaba regalarle al presidente americano un nuevo envío de tropas españolas a Afganistán ahora resulta que ese regalo llegará marcado por la indignación aliada ante la ruptura de los pactos atlánticos en Kosovo, y también por la desconfianza aliada en el Gobierno de España que preside Zapatero y que es reincidente en esto del incumplimiento de los compromisos internacionales de nuestro país.

Zapatero alcanzó el cenit de su carrera de aprendiz de brujo el día 29 de diciembre del 2006, cuando anunció que la negociación con ETA llegaría a buen término en el 2007, y al día siguiente ETA puso un bomba en Barajas, donde murieron dos personas, al tiempo que causaba grandes destrozos y el pánico entre los miles de viajeros que circulaban por la terminal 4 de dicho aeropuerto madrileño.

Y así hasta mil. Anuncia la apertura de tumbas de la Guerra Civil española y a las pocas semanas tiene que cerrar las tumbas y semejante disparate. Y lo mismo le ha ocurrido con la regularización del millón de inmigrantes, o con su oposición a los travases, o cuando a bombo y platillo electoral negaba la existencia de la crisis económica. Ese día que pretendía sacar un ratoncillo de su sombrero acabó sacando un elefante que ya camina hacia los cuatro millones y medio de parados, en medio de un enorme desastre empresarial, financiero y de las cuentas y Presupuestos del Estado.

Y sin alejarnos en el tiempo podemos recordar sus mítines electorales en Galicia, donde decía que votar a Pérez Touriño era como votarle a él, y los gallegos escogieron a Núñez Feijóo, que era como votar a Rajoy. Y todo el mundo sabe que, por esas fechas, rezaba para que Ibarretxe siguiera en el Gobierno vasco para no perder él los apoyos del PNV en Madrid, y mire usted por dónde, ahora resulta que Patxi López y Basagoiti van a gobernar en Euskadi, con lo que se va a cumplir la profecía del inefable Erkoreka de que un cerdito, salido de la chistera loca de Zapatero, volará sobre el cielo del País Vasco.

Y qué decir si nos remontamos al nacimiento del Estatuto catalán, aquel que el Parlamento de Cataluña celebró cantando Els Segadors, y que luego hubo que «cepillar» -Guerra dixit- en Madrid, y a la espera estamos del pelado a cero del Tribunal Constitucional. Entonces Zapatero le había prometido al no menos iluso de Artur Mas la presidencia de la Generalitat, pero el que salió de la chistera fue Montilla, después del «crimen» político de Maragall.

Bueno, ahí está reciente el caso del ex ministro Bermejo, al que Zapatero lanzó, en la compañía de Garzón, para montar una cacería general en el PP y resulta que el único alto cargo que ha dimitido ha sido el propio Bermejo por cazar sin licencia, mientras a Garzón le crecen los enanos y ha perdido la presidencia de la Audiencia Nacional que probablemente ya le habían prometido. Como verán, los espectáculos de magia del presidente Zapatero son asombrosos. Tanto que, en contra de todo pronóstico, ha convertido en líder nacional y un ganador de campañas electorales al mismísimo Mariano Rajoy. Es decir, en su sucesor. Y sólo falta que con la ayuda de sus socios, los nacionalistas confederados, adelante las elecciones y le entregue de una vez la victoria y el Gobierno al PP.

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