G-20: malas noticias para ZP

G-20: malas noticias para ZP

(PD).- Zapatero ha elaborado un vídeo donde promete, por enesima vez, que la luz comenzará a brillar para la maltrecha economía española tras la reunión del G-20 en Londres, pero buena parte de la prensa internacional recibe al «optimista antropológico» con «malas noticias».

Escribe José Oneto en Estrella Digital que, en vísperas de la Cumbre del G-20, donde el presidente del Gobierno español ha conseguido tener un puesto relevante, desde el que pretendía poner como ejemplo el papel regulador del sistema financiero español que ha permitido sortear con éxito estos veintidós meses de crisis financiera internacional, gran parte de la prensa económica internacional y de prestigio han interpretado la crisis de Caja Castilla La Mancha como el inicio de un grave proceso que se puede llevar por delante a otras entidades financieras autonómicas y pequeños bancos.

Bajo este prisma y destacando, además, que nuestro país es el primero de la zona euro que entra en una etapa de deflación con un crecimiento negativo de sus precios, y con una disminución del IPC desde hace ocho meses, todos los analistas coinciden en señalar que el caso de la Caja manchega puede ser el inicio de «una situación delicada», porque está en juego el nombre del sector bancario español, el del Banco de España, que tiene el cometido de controlar el sistema crediticio, y el del Gobierno, que sigue repitiendo que el sistema está sano y que no hay problemas que puedan superarse.

El periódico italiano Il Sole 24 Ore parece darle la razón al gobernador del Banco de España, Miguel Ángel Fernández Ordóñez, que ha anunciado que se necesitaran más recursos públicos para reestructurar algunas entidades de pequeño o mediano tamaño, al dar cuenta de que, sobre un total de cuarenta y cinco cajas de ahorros «una docena estarían ahogándose y dispuestas a capitular, ya que el sistema crediticio español, el relacionado con cajas de ahorro fuertemente comprometidas en el tejido económico local, ha comenzado a crujir».

Por su parte, The New York Times afirma que la intervención en Caja Castilla La Mancha ha hecho tambalearse la confianza en la solvencia de los bancos españoles que, hasta ahora, han evitado los problemas de los bancos de otros países de Europa y Estados Unidos, afectados por los productos tóxicos que no han sido adquiridos por el sistema financierito español por la estricta regulación y las grandes provisiones a las que obliga el Banco de España. Pero que, finalmente, han sido los créditos a la construcción los que han pasado factura.

Es la misma tesis que mantiene el periódico británico Daily Telegrah al titular que «España salva un primer banco en medio del crack inmobiliario», ya que a pesar de todas las medidas regulatorias españolas «la ferocidad de esta convulsión económica ha comenzado a derrocar las mejoras defensas».

«Para este jueves -recuerda el periódico alemán Suddeutsche Zeitung – el presidente del Gobierno español había planeado una gran actuación. En la Cumbre del G-20 en Londres quería ensalzar la fortaleza y solidez del sistema financiero español. El sistema bancario del país ha salido relativamente bien parado de la crisis financiera. A diferencia de Estados Unidos o de Gran Bretaña, el Estado aún no se había visto obligado a nacionalizar ningún banco. Pero probablemente el «olé» de Zapatero ya no resulte tan sonoro: por primera vez en esta crisis también un banco español tiene que ser rescatado del colapso».

«La decisión del Gobierno español de socorrer a Caja Castilla La Mancha -resume Les Echos – ha garantizando sus actividades hasta un montante de nueve mil millones de euros, ha provocado un shock en el sector y hay quien teme un contagio a otras cajas de ahorro del país que, sometidas a los deseos de los poderes políticos locales o autonómicos, no han sido administradas con profesionalidad».

Éstas son algunas de las reacciones que fuera de nuestro país ha producido la primera intervención (que no será la ultima) del Banco de España, realizada, además, setenta y dos horas antes de una cumbre económica que se pretende que sea decisiva para hacer frente a una recesión mundial que en España, además, está degenerando en deflación, con gran preocupación en la zona euro.

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