La pepiñización de la política española

La pepiñización de la política española

(PD).- Podrían imputar a medio PP y la situación no cambiaría mucho. Podría endurecerse la crisis y tampoco se avistarían grandes transformaciones. Y es que España vive en un marco electoral peculiar, según el cual cuando alguien se hace fuerte en el poder es muy difícil sacarle de allí.

Explica Esteban Hernández en ElConfidencial que ocurrió con González y con Aznar, pero también con buena parte de los gobiernos autonómicos, que han vivido y están viviendo mandatos que se cuentan por décadas.

Y ese entorno también parece ser el actual. A pesar de la crisis económica, el PP sigue sin recortar sustancialmente la ventaja electoral que le lleva su principal contrincante.

A su vez, el partido de oposición está inmerso en una serie de procesos judiciales que, en buena lógica, deberían minar sus posibilidades electorales y que sin embargo no parecen estar haciéndole mella.

Y tampoco han hecho acto de aparición grandes protestas por la situación social, ocupando el centro del debate público Bolonia y el aborto. ¿Qué ocurre que nada se mueve? ¿Acaso ya no nos interesa la política? ¿O es que tenemos tan decididas nuestras simpatías ideológicas que somos inmunes a los nuevos acontecimientos?

Para José Luis Ayllón, secretario general del grupo popular en el Congreso, la cercanía de las anteriores elecciones es un factor a tener en cuenta a la hora de explicar cambios tan escasos. Todavía es pronto, pues, para que los votantes modifiquen el sentido de su voto; las transformaciones reales se producirán a medida que se vayan acercando las generales.

Pero el factor más importante desde el que entender esta suerte de inmovilismo electoral, según Ayllón, es que como estamos ante una crisis muy seria, “existe un descontento generalizado que se traduce en desapego respecto de la clase política en su totalidad, lo que puede traducirse coyunturalmente en la búsqueda de opciones distintas de las de los grandes partidos”.

Es cierto, argumenta Ayllón, que esa tendencia suele corregirse cuando las elecciones generales aparecen en el horizonte (“algo similar ocurrió en Galicia”) pero ahora estaría plenamente operativa, lo que provocaría un cierto enquistamiento del mapa electoral de las grandes formaciones.

Y más aún en la medida en que el PSOE trata de avivar ese descontento generalizado en provecho propio. Según Ayllón, estamos viviendo en “la pepiñización de la política, en un intento continuo de enturbiar la situación para que la sensación de crisis no se canalice sólo contra el Gobierno sino que se extienda a toda la clase política”.

Esa tendencia se notaría, según Ayllón, tanto en la frecuencia y la intensidad con que se destacan las disfuncionalidades del sistema, como en que “cualquier asunto es utilizado para ese propósito, desde las actuaciones judiciales hasta la crítica feroz a los diputados ausentes en los plenos”.

Coincide el diputado José Andrés Torres Mora, miembro de la Ejecutiva federal del PSOE y ex jefe de gabinete de Zapatero, en que el alejamiento del ciudadano común de la política está propiciado por una marea hostil de fondo, pero no en el causante.

“Hay una estrategia del PP, totalmente intencionada, que fue puesta de manifiesto en la etapa de la crispación: el propio Gabriel Elorriaga dijo que el objetivo final era intentar alejar a nuestro electorado de las urnas”.

Para Torres Mora, y a pesar de ciertas actitudes más relajadas, lo cierto es que el PP continúa manejando un escenario similar al de la legislatura pasada. “Siguen anclados en esa estrategia neocon según la cual se puede hacer oposición en cualquier tema. Y eso es lo que genera crispación. Porque no es lo mismo hacer oposición en materia económica que en política antiterrorista.

Y tampoco es lo mismo criticar aspectos de la gestión del Gobierno que poner en duda, como están haciendo, todo nuestro sistema financiero”. Sin embargo, asegura Torres Mora, tal estrategia les está siendo contraproducente ya que, “como los seres humanos somos complejos y como los comportamientos electorales no son mecánicos sino probabilísticos, ese malestar que están creando, que ya se les volvió en contra en las anteriores elecciones, también les está perjudicando ahora”.

Sin embargo, y más allá de que el ruido beneficie a unos, a otros o a ninguno de los dos, lo cierto es que estamos en un contexto de crisis que propicia la tensión. Y que nos depara algunas sorpresas: si las lecturas ortodoxas subrayan que cuando la economía va mal el partido en el gobierno suele salir perjudicado, no parece que este sea el caso.

Para Torres Mora, la clave está “en cómo la gente perciba cuál es tu responsabilidad en la crisis. Si creen que no eres el causante o que la gestionas bien, no producirá demasiados efectos negativos”. Que sí pueden tener lugar para la oposición, toda vez que desacreditar al Gobierno no es suficiente: “también tienen que demostrar que son una alternativa válida, lo que no están haciendo”.

Rechazo al PP y enfrentamientos internos

Y esta debe ser hoy la tarea principal del PP, según Marcos Magaña, consultor político y socio director de No line, porque si algo puede asegurarse es que “el nivel de rechazo que producen en el electorado el PP y/o Rajoy es más fuerte en la actualidad que el deseo de castigar al PSOE”.

Y, en cierto sentido, eso nos lleva a un escenario similar al de la legislatura pasada, en el que en ningún momento el PP logró ponerse por delante en las encuestas, y donde la pregunta que se formulaban era qué hacer para conseguir los electores necesarios para remontar.

En este contexto, no parece que las recientes imputaciones del caso Gürtel vayan a hacer mucho daño al PP, ya que “se trata de una formación que cuenta con un voto fiel muy sólido, y ese tipo de simpatizante no va a cambiar a causa de estos escándalos. Incluso si percibe que el partido está siendo víctima de una persecución, éste puede salir reforzado”.

Pero para que eso se produzca se tiene que transmitir la sensación de que se ha reaccionado adecuadamente, de que se está sabiendo manejar la situación. Algo que, advierte Magaña, no parece que los populares estén logrando.

“En Tengo una pregunta para usted se vio muy incómodo a Rajoy hablando de estas cosas. Se nota que no le gusta nada”. Además, los populares se enfrentan a otro asunto que puede perjudicarles, el de las peleas internas. “Dar la impresión de ser un partido enfrentado sí les puede hacer daño de verdad. Afortunadamente para Rajoy, las últimas lecciones gallegas fueron un refrendo importante, con lo que la inestabilidad menguó”.

Pero las elecciones no se ganan sólo siendo firmes internamente. Para que el PP desbanque al PSOE tiene que sumar un buen puñado de votos nuevos, cuya posible procedencia no parece otearse aún en el horizonte.

Magaña cree que, dado que los populares tienen un techo claro y que Rajoy no es un líder que vaya a atraer muchos nuevos electores por sí mismo, el camino más claro es intentar recoger el voto de castigo al PSOE. Pero, para eso, “Rajoy tiene que hacer algo distinto, introduciendo nuevas propuestas o nuevas caras, algo que genere ilusión respecto del cambio”.

A pesar de todos estos factores, Magaña prevé unos buenos resultados para el PP en los próximos comicios europeos. “Todas las tendencias apuntan a un cierto repunte e incluso a una victoria del PP.

Las europeas son unas elecciones raras, bastante urbanas, con una participación baja que esta vez parece será menor, pero todos los datos dicen que la coyuntura va a ser favorable al PP, aunque la mejoría no sea espectacular”.

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