Chaves sale del ‘cortijo periodístico’… y se pone de los nervios

Chaves sale del 'cortijo periodístico'... y se pone de los nervios

(PD).- ¡Quién lo iba a decir! ¡Cómo sospecharlo! Es evidente que al vicepresidente tercero del Gobierno, Manuel Chaves, no está acostumbrado a las críticas, ni es amigo de aquellos medios de comunicación que discrepan de la oficialidad. En su deriva autoritaria como presidente de Andalucía, fue ampliando su poder pretendiendo incluso amordazar a la prensa crítica sentándola en el banquillo. Directamente, sin paliativos, en vena.

Tal vez por eso, a Manuel Chaves le han sentado a cuerno quemado las dudas en diversos flancos sobre su verdadero peso como responsable de la cartera de Política Territorial con rango de vicepresidencia. Ya el pasado martes, en el pleno del Senado, ante la negativa del propio Chaves a comparecer, pese a que había una pregunta dirigida expresamente a él, la vicepresidenta económica, Elena Salgado, recordó que era ella quien tiene la voz cantante en la negociación sobre financiación, según informa El Semanal Digital.

Afirmación de la que tomó buena nota el miércoles el presidente de la Generalitat de Cataluña, José Montilla, al considerar que su interlocutor en la materia sería pues la misma Salgado, sumándose así a la opinión del PP, que sostiene que las competencias de Manuel Chaves son «fantasmagóricas». El vapuleo obligó al vicepresidente tercero a convocar una rueda de prensa en el Senado y todo debía de ir a priori razonablemente bien, hasta que empezó el espectáculo. Esto es, la tormenta de preguntas.

Y es que, según cuentan a Garganta Profunda testigos presenciales, Chaves no pudo disimular su fastidio ante la interpelación de una de los informadores: «¿Cuáles son exactamente sus competencias al frente de la vicepresidencia tercera?» Se ve que esa demanda, a Manuel Chaves, que «saltó» casi literalmente, sobre su interlocutor, le sentó mal, ¡pero que muy mal! Su incomodidad le llevó a errar el tiro y a engordar la ya extendida idea de su irrelevancia al admitir que Salgado «es la que controla la pela».

El enfado de Chaves fue evidente, salpicado de un desconcierto que no disminuye, de esos que dejan huellas internas, aunque lo nieguen sus asesores. El revés sufrido lo ha dejado algo descolocado al vicepresidente, que miró a la periodista en cuestión con ganas de colgarla en la plaza pública. No ha hecho más que llegar y Manuel Chaves se parece ya a esos ciclistas que van a toda pastilla en la bajada, pero que cuando llegan a la primera rampa sucumben a las primeras de cambio.

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