Un militar podrá mandar en la Ertzaintza

Un militar podrá mandar en la Ertzaintza

(PD).- “Objetivo prioritario”. La banda terrorista apunta directamente al corazón del cambio político en el País Vasco. Si ya lo eran antes, PSE y PP están desde ahora más que nunca
en la diana. Por ello, los dirigentes de ambos partidos -en especial el socialista Rodolfo Ares, posible candidato a la Consejería del Interior- manejan ya informes policiales sobre la ETA que viene.

Desarbolada y muy debilitada, pero más aún, si cabe, peligrosa. PP y PSOE mantienen tres hipótesis plausibles sobre el inminente regreso etarra, presumiblemente en los días previos al pleno de investidura de López como lendakari o en vísperas de una jornada que se presume histórica: la promesa de este bajo el árbol de Guernika para convertirse en el primer presidente vasco no nacionalista. En cualquier caso, en el mes de mayo, según cuenta la revista Época.

Los expertos de la lucha antiterrorista creen que la dirección de la banda -que tiene al menos un comando operativo y un liberado muy peligroso, Jurdan Martitegui- podría haber ordenado cometer un gran atentado de impacto con el sistema del coche bomba, similar a perpetrado en la T-4 de Barajas o, más recientemente, contra la sede de la Radio Televisión Vasca (EITB).

La debilitada infraestructura terrorista parece hacer improbable que ese gran atentado se produjera en Madrid, pero sí en algún punto del País Vasco o en las comunidades limítrofes en las que la banda opera con gran facilidad, Cantabria o La Rioja. La segunda hipótesis que las Fuerzas de Seguridad del Estado piensan que ETA podría utilizar para dar la bienvenida al nuevo Gobierno vasco es la del atentado personalizado: el tiro en la nuca contra una personalidad relevante y simbólica de la nueva era abierta tras los resultados del 1-M.

De hecho, los sindicatos de la Ertzaintza ya han advertido en las últimas horas de que no tienen efectivos suficientes para proteger a los futuros cargos del Ejecutivo López. Especial protección se ha dispuesto ya para el primer símbolo del cambio, la popular Arantza Quiroga, flamante nueva presidenta del Parlamento vasco. Ante el riesgo de que ETA trate de actuar contra ella, se ha redoblado su escolta. Tampoco descartan los expertos de la Policía y Guardia Civil una tercera “acción” -ekintza en la terminología etarra- de impacto. Es la más improbable, debido a la actual situación precaria de la banda: un secuestro.

ETA rentabilizaría esa acción -que ya se ha planteado en varias ocasiones según documentos incautados a varios detenidos- secuestrando a un concejal del PSE para plantear a López y Zapatero un ultimátum similar al que los terroristas lanzaron con el popular Miguel Ángel Blanco. En esta coyuntura, socialistas y populares coinciden en que la nueva labor de los más de 8.000 ertzainas será determinante. Para ello, en las conversaciones que mantienen desde hace semanas las delegaciones de los dos partidos, hay plena coincidencia en que es necesario “retomar el control” sobre la policía vasca. Se trata, según fuentes consultadas por este semanario, de recuperar el “espíritu García de Andoaín”, el superintendente de la Ertzaintza, que murió en un enfrentamiento con etarras en noviembre de 1986.

Genaro García de Andoaín formaba parte de un grupo de militares que accedieron a la cúpula de la policía autónoma para diseñar su formación y posterior despliegue. En este sentido, Patxi López y Antonio Basagoiti coinciden en que un mando de este perfil debe asumir la potestad. “Los agentes de base están esperando el ok de sus mandos para ir a por todas. Tienen muchas ganas acumuladas”, asegura un agente vasco, al recordar que en los últimos años se han convertido en objetivo para ETA.


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Autor

Luis Balcarce

Desde 2007 es Jefe de Redacción de Periodista Digital, uno de los diez digitales más leídos de España.

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