Apaños, corruptelas, despilfarros a la sombra de López Aguilar

Apaños, corruptelas, despilfarros a la sombra de López Aguilar

(PD).- El flamante candidato de los socialistas a las europeas ha avalado desde que lidera la formación en Canarias un largo historial de malas prácticas y despilfarro en cinco de las siete islas, en varias ocasiones, como aliado de tránsfugas y de condenados por la Justicia.

«Los socialistas no vamos a parar hasta conseguir el cambio que Canarias reclama y merece.»

La frase, repetida hasta el hartazgo, merece atención y análisis, porque fue dicha por el desde ayer cabeza de lista del Partido Socialista (PSOE) al Parlamento Europeo, Juan Fernando López Aguilar.

Como cuenta Bernardo Sagastume en ABC, cogió las riendas del partido en las Islas antes de las elecciones autonómicas de mayo de 2007, aunque lo hiciera formalmente en octubre de ese año.

Desde entonces, Canarias ha asistido a una interminable sucesión de corruptelas, despilfarros y prácticas reñidas con elementales principios democráticos en las instituciones gobernadas por socialistas.

Alguna vez, López Aguilar definió al PIL como un partido semejante al «cartel de Medellín», por sus casos de corrupción -el líder histórico de la formación, Dimas Martín, dirige el partido desde la prisión-, pero esto no le impidió que los socialistas formalizasen con el PIL un pacto que todavía persiste en el Cabildo Insular y en los municipios más importantes de la isla.

Y con el sello del nepotismo en el apoyo a dos de los hijos del convicto, como alcalde el primero y como vicepresidente del Cabildo el otro.

En la isla vecina, Fuerteventura, López Aguilar justificó un pacto con un ex dirigente del PP, Domingo González Arroyo, sobre el que pesan condenas firmes e imputaciones por prevaricación, con la explicación de que era necesario «sacar adelante propuestas».

El PSOE se quedó con la Alcaldía, pese a tener sólo dos entre diecisiete concejales.

Estrecho colaborador
No es menor el escándalo que ha suscitado en Canarias la gestión de uno de los más estrechos colaboradores de López Aguilar, José Miguel Pérez, en el Cabildo de Gran Canaria. Pérez lleva adelante un gobierno que, pese a la crisis, ha aumentado el número de asesores de 27 -en la etapa anterior, con el PP- a 65, con un gasto total anual de 2,5 millones de euros. Eso sí, ha contratado un plan de asesoría en comunicación, para contar sus actos de gobierno, al que destina 120.000 euros.

Tenerife, pese a ser un bastión de Coalición Canaria, también tiene instituciones gobernadas por los socialistas. Adeje es una de ellas, un municipio donde una mejora de jardines públicos puede costar 800.000 euros y encomendarse directamente -pese a que existe un tope legal de 30.000 euros- siempre que lo decida alguno de los concejales del Ayuntamiento de José Miguel Rodríguez Fraga.

Dos denuncias fueron presentadas ante Anticorrupción, pero se archivaron. La fiscal Anticorrupción, María Farnés, tampoco se interesó por otro municipio donde mandan los socialistas, Granadilla de Abona.

La acusación de delitos de malversación de caudales públicos, tráfico de influencias y prevaricación, parece no importarle lo más mínimo al Ministerio Público: Farnés no ha acudido hasta en cinco ocasiones al Juzgado para tomar declaración a los imputados, todos ellos miembros del PSOE.

Mientras tanto, se ocupa del «caso Las Teresitas», que afecta a CC y fue la bandera de campaña del PSOE de López Aguilar.

La Gomera es un caso singular. El último verano se produjeron dos mociones de censura del PSOE apoyadas por tránsfugas que dieron el poder total en la isla a los socialistas. El propio presidente del Cabildo, el eterno Casimiro Curbelo, fue el arquitecto de las operaciones. López Aguilar se comprometió a expedientar a los concejales socialistas. Aún no se sabe nada de ello.

El «candidato a palos» y copiando a Ciutadans
López Aguilar fue hace dos años «el candidato a palos», «el godo canario», como llegaron a decirle sus adversarios nacionalistas.

La arriesgada apuesta, teniendo en cuenta que el PSOE no gobierna en Canarias desde 1993, no tuvo el mejor de los finales, con un nuevo pacto entre CC y el PP.

La historia se escribió desde Moncloa-Ferraz sin atender mucho a las peculiaridades de una política canaria muy intrincada. Además, su enorme resbalón programático —presentó como propias 125 propuestas, cuando fueron copiadas letra por letra del programa de Ciudadanos de Cataluña— le costó el descrédito de parte de la ciudadanía.

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