El documento policial ‘blando’ que permitió a ETA entrar en las instituciones lo redactó Camacho

El documento policial 'blando' que permitió a ETA entrar en las instituciones lo redactó Camacho

(PD).- A lo mejor tenía razón el fiscal general del Estado, Cándido Conde-Pumpido, cuando en un desayuno informativo muy reciente llegó a decir que la Policía Nacional tenía por costumbre no informarle de casi nada y, menos que de nada, de las actividades de los grupos y partidos del ámbito etarra.

Según las fuentes consultadas por Época, en el caso concreto de los informes que manejó la Fiscalía del señor Conde- Pumpido para proceder o no a la ilegalización de organizaciones como Askatasuna o incluso del Partido Comunista de las Tierras Vascas, se produjo el siguiente fenómeno: hubo dos documentos, uno correspondiente a la Guardia Civil y otro a la Policía Nacional. ¿Por qué el fiscal aseguró entonces que la Policía no le había mandado tal informe?

Bien; lo que hizo el fiscal general del Estado fue decir una verdad a medias, a la vez que enviaba un mensaje a las autoridades del Ministerio del Interior. Sucedió que este escrito no fue exactamente el que salió de las manos de la propia Policía: lo conoció el jefe de la Policía Judicial, el célebre comisario González García que, probablemente, y merced a la noticia publicada en exclusiva por lanacion.es ya no será agregado de Interior en la Embajada de España en Brasil, y lo envió rápidamente al que todavía es secretario de Estado de Seguridad, fiscal en excedencia, Antonio Camacho.

Según nuestras fuentes, Camacho se tomó muy en serio la redacción de este documento, lo perfiló a su gusto y lo enjaretó para conocimiento de la Fiscalía General de Estado.


Un informe más “blando”

El escrito era “más blando”, “menos comprometido”, en opinión de las fuentes consultadas por Época, que el que había construido la Guardia Civil. Recuérdese que, en aquel momento, varios periódicos anunciaron que la Benemérita había recogido una completa documentación de la que se deducía la complicidad de diversas morganizaciones -las citadas, entre otras- con la banda terrorista ETA.

Sin embargo, el informe que en definitiva redactó Camacho eramás permisivo, no tan tajante, por una sola razón: porque en las reuniones que los enviados especiales del Gobierno, los que negociaban directamente con ETA y Batasuna, habían acordado con sus interlocutores una fórmula para posibilitar que esas agrupaciones electorales sí pudieran presentarse a las elecciones municipales.

Moscoso, Eguiguren, Egea y los hombres de confianza que Zapatero fue sentando sucesivamente
en la negociación con ETA, aceptaron que, por ejemplo, en lugares como Navarra se
produjera el siguiente contrasentido: que el Partido Comunista de las Tierras Vascas pudiera
comparecer a las elecciones para el Ayuntamiento de Pamplona, pero no lo pudiera hacer
para los comicios del Parlamento Foral, un contrasentido evidente que nadie pudo explicarse entonces.

Curiosamente, como se recordará, fueron muchos los municipios no sólo de Navarra sino también del País Vasco, que aceptaron las candidaturas de los violentos aberzales, mientras en otros se procedió a denegar la inscripción; no a ilegalizar esas agrupaciones, cosa que nunca ocurrió, sólo a impedir su entrada en las instituciones.

De este modo, el escrito del secretario de Estado de Seguridad fue determinante para que incluso ahora mismo los representantes batasunos, sigan ocupando puestos de representación en diversos ayuntamientos.

Ese fue el acuerdo entre el Gobierno y ETA y fue respetado en todos sus términos. De modo que si bien es cierto que Conde-Pumpido, el fiscal general del Estado, no contó con el informe de la Policía, sí tuvo encima de sumesa otro que, aparentemente procedía del Cuerpo Nacional, habiendo sido redactado, como hemos dicho más arriba, por el propio secretario de Estado.


El ingenio del fiscal general

Ahora bien, la martingala ingeniosa de Conde-Pumpido no tiene un pase: es cierto que la Policía Nacional en el caso que nos ocupa, no colaboró directamente con él, como también es cierto, y está muy comprobado, que sí lo ha hecho con su juez de preferencia, el magistrado Baltasar Garzón, titular del Juzgado número 5 de la Audiencia Nacional, con el que, por lo demás, mantiene una estrecha relación el comisario jefe de la Policía Judicial, González García.

Pero Conde-Pumpido, según afirman fuentes sindicales de la Policía, ha hecho, no en este episodio, sino en otros varios, caso omiso de los documentos policiales. En opinión de estas fuentes, cuando el fiscal general era uno de los arietes imprescindibles de la negociación de Zapatero con ETA, los documentos que acreditaban que ETA seguía entrenando sus grupos de acción terrorista, robando armas, y preparándose para el futuro, fueron ignorados por el fiscal general que, también como se recordará fácilmente porque puede encontrarse mucha información en Internet y desde luego en todas las hemerotecas, se cansó de apoyar la sumisión del Poder Judicial a los intereses políticos del momento.

Una de estas manifestaciones, por retórica que pareciera entonces -y aún lo parece- es suficientemente significativa al respecto. Dijo en aquel momento Conde-Pumpido: “El vuelo de las togas de los fiscales no eludirá el contacto con el polvo del camino”. Aquella declaración no dejó lugar a dudas.

CONTRIBUYE CON PERIODISTA DIGITAL

QUEREMOS SEGUIR SIENDO UN MEDIO DE COMUNICACIÓN LIBRE

Buscamos personas comprometidas que nos apoyen

COLABORA

Lo más leído