La píldora del día antes… del debate del Estado de la Nación

La píldora del día antes... del debate del Estado de la Nación

(PD)- El telediario del mediodía de ayer comenzó con una buena nueva por la que clamaban millones de españoles. Se dice que de un tiempo a esta parte, gran parte de nuestra sociedad, aburrida ante la escasez de incidencias en nuestras vidas, no pensaban en otra cosa. El anuncio fue todo lo solemne que requería la relevancia de esta noticia.

Dos ministras vestidas de boda aparecieron en conferencia de prensa conjunta para anunciarnos que una de nuestras principales cuitas ha sido solucionada por el Gobierno de España.

La «píldora del día después», que para millones de españoles no es sino otro tipo de aborto -desde luego más fino que el de la trituradora- estará disponible en las farmacias sin receta y sin listón alguno de edad.

Una de nuestras ministras vestida de ceremonia advirtió, eso sí, que no quiere que se considere la píldora abortiva como un «método anticonceptivo».

Como subraya Hermann Terstch ABC, una piadosa reflexión la de la ministra cuando lo que estamos viendo en nuestro país es la deriva hacia la consideración de método anticonceptivo del propio aborto quirúrgico.

Como en Rusia, donde no es infrecuente que mujeres de dieciocho años hayan abortado tres o cuatro o cinco veces. No parece ser la mejor forma de fomentar los anticonceptivos reales. Pero eso debe de dar igual porque, según la propaganda del Gobierno de España y sus aledaños, quien debe realmente hacer campaña a favor de los preservativos es el Papa de Roma.

Y como resulta que Benedicto XVI no parece mostrar suficiente celo en tal empeño, el Congreso de los Diputados aprueba en comisión una iniciativa para regañar al Pontífice. El Papa a la picota por no querer ser como Zerolo.

Pero que nadie se irrite porque esto acaba de empezar. Con la economía en pleno naufragio, la batería de provocaciones ideológicas superará en intensidad pronto todas las antes habidas.

Hoy Zapatero se asoma al Congreso para pedir colaboración, eso que llaman «arrimar el hombro».

Es decir, a exigir a la oposición que apoye la política ruinosa del Gobierno socialista. Y si no se aviene, a tratarla como fuerza traidora a los intereses de los españoles, enemigo a abatir por todos los ciudadanos que sufren esta crisis en la que, al parecer, los que han gobernado estos cinco años no tienen responsabilidad alguna.

Ayer lo dejó claro la secretaria de Organización del PSOE, Leire Pajín, con su habitual donosura.

Nos dijo que en el PP se alegran de cada dato negativo, de cada revés en la economía. Vino a decir que el PP se alegra de la miseria de sus compatriotas. Ayer Pajín acusó al segundo partido nacional, ni más ni menos, de ser un enemigo del pueblo.

Cuidado con este discurso tan batasuno, señorita Pajín, porque las penurias y angustias de los próximos meses y años van a generar mucha carga de violencia, mucho odio. Y usted se dedicó ayer a pintar dianas retóricas en torno a los rostros de aquellos que simplemente discrepan de su política.

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