Leire Pajín sin control antidoping

Leire Pajín sin control antidoping

(PD).- En su calidad de guardesa de la llama que ilumina el proceder de Zapatero, Leire Pajín se ha convertido en la gran vestal del socialismo español y debe decirse, con admiración, que es todo un portento en el dislate laudatorio y doctrinal.

Este miércoles , en uno de esos desayunos que ahora se llevan en Madrid, la sacerdotisa Pajín, secretaria de Organización del PSOE, número tres del partido y hagiógrafa sublime del presidente del Gobierno, nos anunció un «acontecimiento histórico para el planeta»:

«La próxima coincidencia de la presidencia de Barack Obama en Estados Unidos y de Zapatero en la Unión Europea». No se trata de nada menor o circunstancial. Es, en el entender de Pajín, «una esperanza para muchos seres humanos».

Subraya Manuel Martín Ferrand en ABC que algo tan ditirámbico y desmedido podría parecer un caso de exceso de celo militante que impulsa a Pajín -pobrecita- a superar los méritos de su predecesor en la función, José Blanco; pero, visto con la generosidad que merece la fe ajena, es un caso de arrebato místico, la transmutación de un carné en entrega absoluta y devoción superlativa.

Intentando buscar una explicación a semejante disparate se nos ocurre que a lo mejor las últimas encuestas que maneja el PSOE sobre las elecciones europeas del próximo domingo no son muy buenas para Zapatero y por eso la muchacha se apresura a trasladarnos a los primeros meses del 2010, a ver si para entonces los brotes verdes de la economía han echado flores y una nueva colección de fotos internacionales le permite a su héroe levantar el vuelo agarrado a la capa del Supermán negro, aprovechando esa obligada coincidencia que Pajín ha querido magnificar.

Como dice el perro Marcelo en Estrella Digital, la chica no tiene término medio:

«O se lía a palos con todo el PP y haciendo acopio de cualquier cosa que se le ocurre, o se viste de hada madrina, saca la varita mágica y convierte a los ratones coloraos de la crisis económica en blancos corceles que tiran briosos de la carroza de su ídolo, esta vez convertido en la Cenicienta aprincesada».

Hay políticos -o aprendices de la política- que piensan que las campañas electorales son una excelente oportunidad para disparatar a granel y decir cualquier cosa o idiotez que se les ocurra, convencidos como están de que al día siguiente de las elecciones los ciudadanos se olvidarán de todo, incluso de los vaticinios de victoria no cumplidos porque los perdedores bastante tendrán con lo que les espera en su propio círculo infernal.

Zapatero, socialdemócrata radical y rabioso revisionista del pasado histórico nacional, se parece a Obama como un huevo a una castaña; pero la entrega de una afanada vestal socialista, sacerdotisa del templo de Ferraz, puede buscar parecido donde sólo hay distancias y convertir en par a quien, afortunadamente para la marcha de la Historia, es rotundamente singular.

Cuando, en el primer semestre de 2010, el turno convierta al líder socialista en presidente de la UE las discrepancias entre los dos lados del Atlántico se harán más hondas.

El de Washington, instalado en la convicción democrática, defiende un modelo político, económico y social y el de Madrid, dado al espasmo y la ocurrencia irresponsable, batalla por seguir en La Moncloa. Sólo les acerca el éxtasis de Pajín.

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