
(PD).- ETA había elaborado un minucioso plan de fuga propio de la mafia marsellesa, con secuestro de helicóptero incluido. Pero la Operación Txoko -bautizada así por la Guardia Civil por los chocos o sepias de Huelva, no por las sociedades gastronómicas vascas- ha dado al traste con un plan que lleva en cartera etarra desde 2007 y en la que una vieja ecologista onubense -«progre, sindicalista y comprometida»- jugaba de comparsa.
La atolondrada cómplice se llama Juana Orta González, que tiene cerca 62 años y es muy conocida en la humilde Barriada del Rocío de Huelva por su activismo ciudadano y su feroz entrega a la causa ecologista.
En su día, fue parte destacada de la plataforma del Parque Moret, que logró impedir que se edificara en el que hoy es el parque más grande de toda Andalucía. Hoy, todavía, aparece en la web del diario proetarra Gara como miembro del comité de solidaridad:
«Es una persona muy conocida entre los familiares de los presos y las puertas de su casa están abiertas a la solidaridad».

Eso mismo, aunque en otro tono, peinsan los investigadores de la Guardia Civil que este sábado se llevaron esposada a Juana Orta abandonó de su vivienda de Huelva esposada, acompañada de varias cajas de cartón y de una torre de ordenador.
En el buzón de la casa, junto al nombre de Juana Orta, figura el de Rafael Garalde Bedialauneta, hermano del histórico Isidro Garalde, preso etarra que fue portavoz de la banda terrorista.
De Garalde todavía no se ha dicho nada, pero de la documentación incautada por la Guardia Civil se desprende que los etarras pretendían sacar de la cárcel de Huelva a dos terroristas. Uno de ellos era Jorge García Sertucha, condenado por intentar matar al Rey, y el otro, Igor Solana, condenado por el asesinato de José María Martín Carpena.
Para ejcutar el plan, llegarían a la zona dos comandos procedentes de Francia. Uno de liberados (a sueldo de ETA) secuestraría al piloto del helicóptero y a su familia y otro de legales, que tenían que preparar en Portugal la infraestructura para ocultar a los fugitivos. Mientras unos mantenían como rehenes a la familia del piloto, otros viajarían con él en el aparato hasta el patio de la cárcel para recoger a García y Solana. Y luego, a Portugal.
La ecologista Juana Orta, cuyo domicilio ha servido d epunto de apoyo y ocasional «albergue» jugaba el papel de «tonta útil».
La Guardia Civil ha detenido ya a tres presos de ETA -incluido Goikoetxea hasta este viernes en la prisión madrileña de Valdemoro- y ha desmantelado la estructura creada por los terroristas en el exterior para ejecutar la fuga a la marsellesa.
En la prisión de Huelva fueron detenidas la novia de Jorge García, Ana Paz C. J., que estaba de visita en la cárcel. También en Huelva fue arrestada Juana Orta.
También caía la célula vizcaína: en Getxo (Vizcaya) fue arrestada Inge Urrutia de la Vega, de 20 años, novia de Asier Borrero, la persona identificada por la policía francesa como uno de los etarras que disparó el lunes pasado a un gendarme.
En Bilbao, fue arrestado Iñaki Goioaga, de 51 años y abogado habitual de presos de ETA.
