La noche de las europeas acabó como el ‘rosario de la aurora’ para Ana Mato

(PD).- Se suponía que debía ser una noche muy feliz para ella. No en vano, su partido había ganado las elecciones gracias, en parte, a la campaña electoral que Mariano Rajoy le encargó dirigir y en la que se había dejado la piel. Sin embargo, el 7-J terminó para Ana Mato con un sabor agridulce. Más agrio que dulce, en la cafetería del céntrico Hotel Villa Real, justo enfrente del Congreso.

Poco se imaginaba la vicesecretaria de Organización del PP cuando compareció en la sala de prensa para anunciar la victoria antes incluso de que María Teresa Fernández de la Vega diera los primeros resultados oficiales que horas después iba a acabar saliendo de Génova 13 con un enfado «monumental». O al menos así lo describen los testigos a Garganta Profunda, que inciden en que Mato iba «echando pestes» contra María Dolores de Cospedal y Soraya Sáenz de Santamaría.

¿Qué pasó? Fue un capítulo más, el enésimo, de la guerra abierta entre los miembros de la Dirección nacional del PP. De la que ya se viene haciendo eco El Semanal Digital y que tuvo uno de sus episodios más sonados -de puertas para adentro- el pasado mes de abril en la cuarta Unión Parlamentaria del PP, celebrada en Sevilla y que la portavoz en el Congreso abandonó con cajas destempladas. A estas alturas de la semana, la tropa popular hace apuestas sobre qué nuevo lío habrá en la cita que se ha organizado este sábado en Valencia con motivo del primer aniversario del Congreso del «nuevo PP».

La culpa de todo la tuvo el famoso balcón. Se suponía que, en teoría, aquella noche sólo debían asomarse a él Mariano Rajoy y Jaime Mayor Oreja, los dos grandes protagonistas de la velada. Pero sucedió que, ante la euforia general (casi cuatro puntos de ventaja sobre el PSOE y cerca de 600.000 votos lo merecían), más y más gente se fue apuntando a salir y saludar: María Dolores de Cospedal, Soraya Sáenz de Santamaría, Esperanza Aguirre, Pío García Escudero, Luis de Grandes, Pilar del Castillo… Todos ellos se colaron.

Pero Ana Mato no pudo disfrutar de las mieles del triunfo asomada al balcón y se quedó sin salir en la foto. Así que abandonó el cuartel general de los populares cuando aquello era un jolgorio y se fue con Javier Arenas -su gran aliado- al Hotel Villa Real a eso de la medianoche. Con tan mala suerte de que no cayeron en la cuenta de que los dirigentes y simpatizantes de UPyD se habían citado allí mismo para seguir el recuento electoral, así que la sorpresa de estos últimos al toparse con dos altos cargos del PP la noche electoral fue mayúscula.

Le cuentan a Garganta Profunda de El Semanal Digital que a la vicesecretaria de Organización se la vio bastante alterada y que el andaluz trataba de tranquilizarla. Aquella noche se sintió menospreciada por sus propios compañeros.

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