Eduardo Madina la pifia el primer día que sustituye a Jáuregui en el Congreso

Eduardo Madina la pifia el primer día que sustituye a Jáuregui en el Congreso

(PD).- Dieron una imagen esperpéntica. La idea de subir los impuestos a los más ricos, de eliminar la deducción de los 400 euros y el cheque-bebé… se pifió en unas horas. La intrahistoria de ese sonado desbarajuste tiene un protagonista: Eduardo Madina. Y ha sido a las horas de que Ramón Jáuregui le cediera su puesto como secretario general de los socialistas en el Congreso. Un dolor de cabeza más para ZP que hay que sumar a los que le provoca constantemente Alonso, el mandamás del PSOE en la Cámara Baja.

«Hoy hemos confirmado que el PSOE prefiere la alianza con los poderosos a la compañía de los pobres». El diputado de Izquierda Unida Gaspar Llamazares, me hacía esta reflexión entre incrédulo y decepcionado, cuenta José María Triper en El Economista.

¿Pero qué es lo que ocurrió en esas horas que pasaron desde que se hizo público el acuerdo hasta que se oficializó la ruptura?

Lo que pasó fue que Eduardo Madina, el hombre elegido por ZP para relevar a Ramón Jáuregui -que ayer se despedía oficialmente de su condición de diputado- dio por sentado que el apoyo socialista a la reorientación de la política fiscal de ERC-IU implicaba el respaldo de este grupo al techo de gasto que se se ha votado este jueves.

El joven sustituto de Jáuregui no había sido el protagonista de las negociaciones, que asumió personalmente la diputada Monserrat Colldeforns, teniendo como interlocutor a Joan Herrera, y el motivo de la confusión no era otro que las reformas fiscales pretendidas debían incluirse en proyecto de Ley Presupuestaria y que en el propio texto de la moción y la consiguiente enmienda de modificación se especificaba que el Gobierno debería aprobarlas antes del 1 de enero de 2010.

Pero no. Joan Herrera y Llamazares no habían comprometido en ningún momento su respaldo al gasto presupuestario que demandaba el PSOE. Al contrario, ambos mantenían su voto abstencionista que ratificaron, cuando miembros del grupo socialista, alarmados por la falta explícita del compromiso, les contactaron para pedirles el sí.

«La abstención no nos vale», afirmó tajante el portavoz socialista, José Antonio Alonso. Y, a partir de entonces, comenzó una larga serie de llamadas y contactos entre diputados socialistas para intentar convencer a los parlamentarios de la minoría de izquierdas, mientras que la cúpula del Grupo negociaba de urgencia con Convergencia i Unió una salida que garantizase la aprobación al techo de gasto.

Las negociaciones duraron hasta media tarde, justo cuando el grupo catalán aceptaba la abstención de sus diez diputados en la votación del gasto, a cambio de que el PSOE retirase su apoyo a la subida de impuestos pactada con la izquierda, según recuerda El Economista.

«Sea como fuere, lo que también parece claro es que el Gobierno no va a dar marcha atrás en su intención de aprobar una subida masiva de impuestos para compensar la sangría del gasto público y la caída en la recaudación fiscal, derivada del deterioro del consumo, la destrucción de empleo, el cierre de empresas y la atonía de la producción.

Aunque el presidente Rodríguez Zapatero eludía ayer pronunciarse sobre el tema, a pesar de la insistencia de Mariano Rajoy , durante la sesión de control en la Cámara Baja, la responsable del asunto, Elena Salgado, ya avisaba ayer de que el Gobierno va a estudiar una subida del IVA que compense una hipotética reducción de las cotizaciones a la Seguridad Social. Aumento que se enmarcaría en «una revisión más amplia de todas la figuras tributarias».

En el Grupo Socialista no se oculta la preocupación por la imagen dada, mientras que Joan Herrera , visiblemente indignado, se limitaba a constatar que «toma» nota. La solución se aplaza hasta el otoño, con la caída de los Presupuestos».

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