ETB: los complejos de Patxi López amenazan con nubarrones

ETB: los complejos de Patxi López amenazan con nubarrones

(PD).- El lehendakari socialista ha dado orden de acabar con «Euskal Herria» en la televisión pública vasca. Pero lo ha hecho demarcando las provincias pero dejando las que lindan con el País Vasco. «Si el anterior mapa del tiempo era el resultado de una contaminación política, el actual es la consecuencia de un complejo que revela cuán difícil es alterar en el Norte la inercia de tres generaciones», escribe acertadamente David Gistau.

La nueva EiTB de Patxi López está tratando de sacar de los medios los fantasmas nacionalistas. Uno era el mapa del tiempo.

Escribe David Gistau en El Mundo:

El mapa del tiempo de ETB es una de esas anécdotas que admiten ser elevadas a categoría. En su lista de redenciones pendientes, Patxi López tiene incluido practicar a la televisión pública vasca un exorcismo que expulse el canon nacionalista y agregue matices hasta ahora negados al autorretrato de una sociedad que a menudo hizo del apego a la esencia una forma de parodia involuntaria.(…)

El Gobierno vasco decidió corregir el mapa. Pero algún remilgo o un miedo a agraviar le ha impedido sacar sin más Navarra. Por lo que ha intentado diluir la presencia de la comunidad foral en una cartografía sentimental añadiendo al mapa del tiempo vasco otras regiones que tan sólo pasaban por allí: Rioja, Cantabria y el norte de Castilla. Toda buena voluntad fracasa cuando es cobarde. E incluso, por tímida, puede acabar ahondando aún más la percepción que pretendía abolir. Porque algún santanderino mal informado habrá que, al sintonizar en casa la ETB, se haya llevado el susto de creerse anexionado o incorporado a los sueños más atrevidos de esa otra Gran Serbia tramada por el nacionalismo. Cantabria, tan lejos de Dios y tan cerca de Bilbao por autopista, convertida en patio trasero por la meteorología.

Y concluye Gistau:

La explicación dada es que Cantabria, la Rioja y la provincia de Burgos son destinos de fin de semana, y que a los vascos por tanto bien puede interesarles saber qué tiempo hará allí. Entonces, el mapa del tiempo debería ser universal, a menos que nos contentemos con el injusto tópico de los vascos como tribu endogámica que apenas sale extramuros lo que alcanza una hora de coche. En temporada de bodas, los flamantes matrimonios vascos a punto de salir de luna de miel sin duda querrán saber si llueve en Cancún. Y los desplazamientos de las hinchadas, a poco que arranque la Liga, obligarán a incorporar en las previsiones la región donde vaya a jugar el Athletic. Si el anterior mapa del tiempo era el resultado de una contaminación política, el actual es la consecuencia de un complejo que revela cuán difícil es alterar en el Norte la inercia de tres generaciones.

De la misma manera, Arcadi Espada, en su blog -que aloja elmundo.es– escribe:

El propio presidente vasco llegó a tomar parte en este debate y dijo: «No quitaría Navarra, pero también me gustaría poner La Rioja, Cantabria y Burgos, que es donde se van los vascos a pasar el fin de semana, y les gustará saber qué tiempo hace». Tanto la polémica como las palabras de López son una prueba infalible del absurdo nacionalista.

1. «No quitaría Navarra». Bien y por qué.

2. «También me gustaría poner la Rioja… porque es donde se van los vascos a pasar el fin de semana.» Sin duda. Pero también deberían atender a los hábitos de los vascos en días laborables. Es decir, el tiempo de Madrid y hasta el de Barcelona.

Y concluye Espada:

Lo peor de la estupidez no es cuando se alía con los principios, sino con el pragmatismo. Sólo hay dos posibilidades meteorológicas: la geografía política o el hinterland físico. La primera se ciñe al País Vasco español; la segunda a España.

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