Cumpleaños mortal

Cumpleaños mortal

(PD).- «¿Cómo celebran los asesinos su cumpleaños? Matando». Hace 50 años que la banda terrorista ETA empezó su vida criminal. Lo ha celebrado acabando con la vida de dos jóvenes guardias civiles en Mallorca. Teresa Jiménez Becerril, que ha sufrido en su familia el zarpazo de la banda, lo dice así: «Y en este escenario de efímero dolor, ETA va cumpliendo años entre atentados, secuestros, disparos en la nuca y amenazas de muerte y nosotros seguimos haciéndole regalos».

Teresa Jiménez Becerril perdió a su hermano y a su cuñada por la acción criminal de los terroristas de ETA. Por desgracia, sabe bien de lo que habla. La eurodiputada del Partido Popular escribe en ABC:

¿Cómo celebran los asesinos su cumpleaños? Matando. ETA negocia y mata, habla de paz y mata y celebra sus cincuenta años asesinando a dos guardias civiles e intentando acabar con las familias de muchos otros. Era de esperar que apagaran las velas con sangre y que repartieran el sangriento pastel entre sus invitados, los mismos que sacan orgullosos las fotos de los terroristas en procesión elevándolos a la categoría de héroes locales ante la indiferente y cobarde mirada de todo un pueblo; el español, que calla y otorga. Y en este escenario de efímero dolor, ETA va cumpliendo años entre atentados, secuestros, disparos en la nuca y amenazas de muerte y nosotros seguimos haciéndole regalos.

Como en la Transición, cuando nuestro exceso de buena voluntad nos hizo regalarles la libertad inmerecida, o cuando Zapatero les regaló la dignidad que hizo que todos los españoles nos sintiéramos mucho más indignos. O la reciente dádiva del juez que autorizó el homenaje a quince etarras entre los que estaba el que asesinó a Silvia, la niña de Santa Pola; o la del Tribunal que legitimó la candidatura de Batasuna en las elecciones europeas. O la gracia otorgada a la pareja que asesinó al matrimonio Jiménez-Becerril para que vivieran juntos o la liberalización de la etarra Beloki para que fuese madre. Acercamientos de presos, reducciones de condenas, privilegios en las cárceles. ¿Pero qué les debemos a quienes tanto nos hacen sufrir? ¿Qué les deben el señor juez, el señor ministro o el señor presidente del Gobierno? ETA sigue matando porque sigue esperando el mejor de los regalos, el de la independencia más o menos negociada, y sabe que tarde o temprano un amante entregado se lo hará y un público hipnotizado aplaudirá el triste final feliz. Hasta que llegue el momento, hablaremos de derrota sabiendo que, mientras las ikastolas rebosen de chiquillos que se maleducan odiando a España, ETA seguirá apagando velas ante la triste mirada de quienes sabemos que hay que llegar donde hoy nadie se atreve para que estos mal nacidos dejen de festejar.

ARTÍCULO VÍA ABC.

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