«Nos gritaban: ¡ETA os va a matar dentro de cuatro días y nos vamos a alegrar!»

"Nos gritaban: ¡ETA os va a matar dentro de cuatro días y nos vamos a alegrar!"

«Hubo un momento en que creí que nos iban a matar». Pilar Valle, concejal del PP en la localidad navarra de Burlada, sufrió el pasado lunes, junto a varios compañeros de partido y escoltas, una agresión por parte de proetarras de la izquierda abertzale durante las fiestas del municipio, situado a escasa distancia de Pamplona. Lo asombroso es que no hubo intervención policial y tampoco detenidos. Los facinerosos actuaron en masa y con total impunidad.

Como explica con detalle Santiago Gimeno en El País, Valle y dos escoltas acabaron heridos por los impactos de los objetos que les lanzaron.

Concejales y equipo de seguridad soportaron que les amenazaran con gritos de «¡mirad bajo el coche!» o «¡dentro de cuatro días ETA os va a poner una bomba, os va a matar y nos vamos a alegrar!».

Los populares de Burlada van a interponer una demanda la semana que viene contra al menos dos de los individuos que los atacaron.

LA EMBOSCADA DE LOS COBARDES

Los hechos sucedieron a las seis menos cuarto de la tarde del lunes, durante una comida de calderetes organizada en el parque de la Nogalera, a la que también acudieron miembros de otros grupos políticos.

Allí se congregaron unas 50 personas, 20 de ellas escoltas (diez de los cuales protegían a políticos del PP). También asistieron a la comida otros representantes populares, como el senador José-Cruz Pérez Lapazarán o el eurodiputado Pablo Zalba, que se marcharon antes del altercado.

En el momento de los hechos quedaban una decena de personas: los cinco ediles del PPN en Burlada, Nieves Ciprés y Andrés Valencia, concejal popular en Estella, además de algunos amigos y familiares.

Andrés Valencia relataba que ya durante la comida habían estado soportando silbidos, gestos e insultos de la mesa que se encontraba justo enfrente de la suya. De hecho, Javier Pomés contaba que se levantó durante la comida y pidió a los jóvenes que dejaran de increparle.

Más tarde, cuando la comida ya había finalizado, hacia las 17.50 horas, varios jóvenes empezaron a pasar por delante de la mesa de los concejales del PP y sus invitados mostrando pancartas a favor de los presos de ETA e Ikurriñas. «Nosotros no respondimos. Hicimos caso omiso de sus insultos y provocaciones», relataba José Enrique Escudero, concejal del PPN en Burlada.

Nieves Ciprés narraba que una gran número de personas se aglomeró en torno a la mesa de los populares haciendo un círculo y a continuación empezaron a lanzarles objetos:

«Me he asustado. Pensaba que después de los años 80 este tipo de situaciones no iban a repetirse. Nos han tenido que sacar los escoltas. Mientras íbamos saliendo nos decían de todo, pese a haber un furgón de la Policía Nacional»

300 FACINEROSOS

Pilar Valle, que tiene un golpe entre los riñones y la columna y moratones en la cadera y la espalda, relata como vivió lo sucedido:

«Intentaron provocarnos con insultos durante todo el día. Nos pegaron ikurriñas en la ropa y nos rodearon en círculo impidiéndonos la salida. Nos hicieron fotos con el móvil por si los escoltas sacaban sus armas, cosa que no sucedió. Fue un ataque muy organizado pese a que todo pasó en diez minutos. Muchos de los que nos agredieron iban borrachos».

José Enrique Escudero, cabeza de lista y portavoz del PP en Burlada, coincide con su compañera de partido en que el ataque fue premeditado:

«Eran 300 sin exagerar. Tenían las caras llenas de odio y no paraban de gritarnos y amenazarnos. Nos hubieran linchado si no llega a ser por los escoltas y por los policías municipales que vinieron a auxiliarnos. Les pedimos que se retiraran, pero no hacían caso. Cogieron varias sillas de madera, las nuestras incluidas, y nos las lanzaron. Voló de todo: barras de pan, botellas, utensilios de comida como parrillas y cucharas, cazuelas… Hasta nos tiraron melones, uno de los postres que regalaba el ayuntamiento».

Valle y las otras dos concejales populares de Burlada, María Luz Moraza e Inmaculada Egea, no se amedrentaron y ayer festejaron el día de la mujer de la localidad asistiendo a una misa cerca del mismo parque donde recibieron las amenazas.

El próximo acto público al que pretende acudir el PP de Burlada, esta vez en conjunto, es la despedida de comparsas, gigantes y cabezudos que se celebrará hoy detrás del ayuntamiento.

«Si piensas en lo que nos dijeron, la amenaza se materializa el viernes», recuerda Valle, bastante afectada.

La secretaria general del PP, María Dolores de Cospedal, condenó ayer «rotundamente» en rueda de prensa el ataque a sus compañeros.

Cospedal afirmó que «todo el PP de España está con ellos» y añadió que los hechos sucedieron por el único hecho de «pensar distinto y ser miembros del PP».

El Partido Socialista de Navarra difundió un comunicado en el que subrayó que los violentos y todo su entorno «nunca obtendrán rédito político alguno para la causa que dicen defender».

Por su parte, el Gobierno foral también mostró su solidaridad con aquellos que sufrieron los golpes y recordó que «los pueblos de Navarra deben ser espacios de libertad y convivencia».

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