MANUEL ABASCAL Y HERMAN BLANCO, DOS VIDAS OPUESTAS

La guerra del abuelo franquista de Abascal y del sindicalista represaliado del de Casado

 

La guerra del abuelo franquista de Abascal y del sindicalista represaliado del de Casado
Santiago Abascal y Pablo Casado.

Lo cuenta El Español este 9 de noviembre de 2019. Este próximo 10-N Santiago Abascal (Vox) y Pablo Casado (PP) vivirán en las urnas una nueva guerra, aunque sin armas y mucho más pacífica. Simplemente irán provistos de sus papeletas y depositarlas en unas urnas de metacrilato.

Desde luego, nada que ver con lo que vivieron sus abuelos hace décadas, además con una suerte dispar en cuanto a su acomodo dentro del régimen franquista.

El abuelo de Santiago Abascal, Manuel, comulgó con el régimen, pero nunca aprovechó su condición para incrementar su patrimonio. Fue alcalde de Amurrio entre 1963 y 1979 para después pasar a la Diputación de Álava.

Era considerado un hombre recto, defensor de la unidad de España y en sus últimos años tuvo que ver como la banda terrorista ETA no solo mataba a sus amigos más cercanos, sino que también fue víctima del chantaje etarra, a la que nunca pagó una sola extorsión y, a cambio, tuvo que ver como el negocio familiar, Modas Abascal, era constantemente asaltado y destrozado por actos vandálicos de los abertzales.

En la otra esquina, el abuelo de Pablo Casado, Herman Blanco, un destacado sindicalista de la UGT que se libró por los pelos de ser fusilado por los nacionales. Durante una visita a los heridos republicanos el 18 de julio de 1936 en la Diputación de Palencia, visto que iba a ser imposible salir por la puerta principal, optó por escapar por una ventana con la mala suerte de que se le cayó el carnet del sindicato, dato que ayudó a su posterior detención un mes después.

De hecho, estuvo a punto de ser fusilado de no haber mediado la intervención de Juan Arregui, director de la congregación de María Inmaculada y San Luis Gonzaga, de Valladolid comunicó a las autoridades que Herman siempre había tenido un buen comportamiento y que acudía con asiduidad a los actos que se celebraban en la congregación. También el prior de los dominicos del convento de Santo Tomás de Madrid dijo que tenía «profundos sentimientos católicos» y que estaba «dedicado exclusivamente a su profesión de cirujano alejado totalmente de la política».

Salió de la cárcel a los diez años de estancia, en 1946, y desde entonces, aunque siguió afín al sindicato, su participación fue decreciendo, pero no así su oposición a Franco. Tanto fue así que cada vez que el Caudillo salía en televisión la apagaba y si le nombraban en un libro, arrancaba de cuajo la página. Sin embargo, siempre abogó por la reconciliación y no mirar hacia atrás.

Autor

Juan Velarde

Delegado de la filial de Periodista Digital en el Archipiélago, Canarias8. Actualmente es redactor en Madrid en Periodista Digital.

Recibe nuestras noticias en tu correo

Lo más leído