Tiene solo diez diputados, pero también tiene más carácter y más españolidad que Agustina de Aragón.
Inés Arrimadas, la líder de Ciudadanos, no se achantó un solo momento en el debate de investidura y le soltó a Pedro Sánchez, el candidato a presidente del Gobierno, las verdades del barquero.
Decía la política naranja, con más razón que una santa, que el PSOE había despreciado a su formación porque entendía que sus diez diputados no eran necesarios para que Sánchez fuese investido. Sin embargo, apuntaba, sí que fue a buscar y a llamar con insistencia al PNV, con seis escaños, a los que incluso les dio el gustazo de aceptar la exigencia de que la Guardia Civil sea expulsada de Navarra.
Claro que solo tenemos diez escaños, pero si yo hubiese sido nacionalista usted hubiese estado dos meses haciéndome la pelota y prometiéndome el oro y el moro, pero como soy constitucionalista nos desprecia. Lo digo porque los seis votos del PNV sí que le importan, señor Sánchez. Ahí sí que llaman ustedes, ahí sí que negocian, ahí sí que ceden. Claro, como nosotros le pedimos proteger a la Guardia Civil y no echarla de Navarra, a nosotros no nos hacen ni caso.