La reacción del líder de Podemos no ha pasado desapercibida y recuerda a Vladimir Putin o a otros autoritarios

Las ‘lágrimas de cocodrilo’ de Iglesias: «Lloran pero no tienen corazón. Lloran pero matan»

Señorías, al haberse alcanzado el voto favorable de la mayoría simple de los miembros de la cámara, queda otorgada la confianza al candidato don Pedro Sánchez”. La frase de la presidente del Congreso de los Diputados, Meritxell Batet, hacía oficial la investidura del líder del PSOE como presidente de España y despertaba los aplausos de la izquierda radical. Sin embargo, no fue la única reacción destacada. Pablo Iglesias rompía a llorar de forma desconsolada, al verse vicepresidente en el “gobierno progresista”.

Aunque el propio Pablo Iglesias explicó su reacción en ‘El Intermedio’ del pasado 7 de enero, cuando afirmó que “yo soy muy llorón, soy muy sensible y me emociono muy fácil”, no son muchos los que atribuyen sus lágrimas a una simple cursilería política. Por ejemplo, el ministro del Interior de Bolivia, Arturo Murillo, afirmó no estar sorprendido por unas lágrimas que valoró como ‘de cocodrilo’.

En una entrevista con OkDiario, Arturo Murillo dijo: “¿Qué se echa a llorar el señor Iglesias? No me extraña. El vicepresidente de Evo Morales también le vi llorar como una magdalena varias veces. Ellos son así. Lloran pero no tienen sentimientos. Lloran pero no tienen corazón. Lloran pero matan. Lloran pero asesinan. Hablan en nombre del pueblo pero roban. Esta gente es una lacra, y lamentablemente han tenido éxito en muchos países”.

Las lágrimas de Pablo Iglesias también han recordadas a las mostradas por otro tirano de fama internacional: Vladimir Putin. En marzo de 2012, cuando el representante ruso era nombrado como el ganador de las elecciones presidenciales en primera vuelta, las cámaras mostraron al “hombre duro” del Kremlin derramar un llanto silencioso durante su presentación ante sus votantes.

Las lágrimas que vertió el líder ruso tras ganar las elecciones presidenciales dejó muy estupefactos a los rusos, acostumbrados al rostro impertérrito del antiguo agente del KGB. En un país donde los símbolos de debilidad no tienen cabida, obligaron a que su portavoz, Dmitri Peskov, saliera ante los medios de comunicación para explicar que las fuertes ráfagas de viento que soplaban en el acto celebrado al aire libre en la céntrica plaza del Manezh habían sido el motivo de que el lagrimal del jefe de Gobierno desprendiera varias lágrimas.

Los españoles no están convencidos con las lágrimas de Pablo Iglesias y solo estiman que se trata de una premoción de todo lo que llorarán los españoles bajo su mandato: “Pablo Iglesias llora tras abrazarse con Pablo Echenique. Ni en sus mejores sueños hubiera imaginado poder implantar el chavismo en España. Millones de españoles lloraremos víctimas de sus nefandas políticas sociales, económicas y proseparatas. Al tiempo”, afirmaron en las redes sociales.

Autor

José Antonio Puglisi

Periodista italovenezolano especializado en economía y periodismo de investigación.

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