CRISIS DEL CORONAVIRUS

Año de rojos… hambre, peste y piojos: las ministras de látex prueban que Sánchez ocultó la gravedad del coronavirus

Lo sabían. La presencia de ministros del Gobierno de coalición en la manifestación del 8M en Madrid con guantes de látex para protegerse del coronavirus prueba que el Gobierno del incompetente Pedro Sánchez conocía el alcance de la amenaza, no hizo nada por contenerla, y peor aún, animó a la gente a ir a la marcha del 8-M.

La imagen de ministros como la de Educación, Isabel Celaá, y la exministra de Trabajo, Magdalena Valerio, enfundando unos guantes de látex de color morado entre compañeros de gabinete mereció este comentario del presidente de los populares en Cataluña, Alejando Fernández, quien ha señalado en las redes sociales que los dirigentes del Gobierno que llevaban estos guantes, como Celaá, “atesoran unos curiosos valores sobre el bien común”:

“Ya sea con la educación (privada de élite para su familia, devaluada para los demás) o con la salud (yo me pongo mis guantes y a los demás que os den) Celaá ha demostrado atesorar unos curiosos valores sobre el bien común. Podría ir a Galapagar y todo…”.

“Nos alarma ver las fotografías de miembros del gobierno con guantes de látex en la manifestación”, manifiestan, “como nos han alarmado las drásticas medidas que el Gobierno ha tomado pocas horas después de celebrarse las manifestaciones, lo que evidencia que el Gobierno conocía el alcance de la amenaza, y que no ha hecho nada por contenerla”, dijeron también desde VOX.

Tras demasiado tiempo oculto tras sus portavoces, Sánchez anunció «semanas difíciles» y apeló a la unidad para superarlas evitando cualquier ejercicio de autocrítica.

«Crece la convicción de que el Gobierno ha ido a remolque en esta crisis. De que ha perdido un tiempo precioso en la fase de contención del virus haciendo bienintencionados llamamientos a la calma, pertinentes si se completan con un plan de prevención tan ambicioso como aconsejaba el ejemplo italiano», dice en su editorial El Mundo.

Ha preferido instalarse en la política del eslogan en lugar de demostrar la prudencia que no quiso tener, por puro efectismo político, con las masivas convocatorias del 8-M. En ese momento ya era notorio que el coronavirus estaba duplicando su tasa de afectación y el número de muertes.

Por eso fue una tomadura de pelo que el ministro de Sanidad, Salvador Illa, anunciará la necesidad de ampliar la “medida de contención” a “contención reforzada” menos de 24 horas después de la marcha feminazi.

Por eso, no se entiende que, preguntado por un posible aplazamiento de las Fallas el presidente eludiera la respuesta, y apenas una hora después fuese el presidente de la Generalitat valenciana el que anunciara su aplazamiento.

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