De servicio y sin medios, velando por la salud y la seguridad, y sin protección para protegerse y proteger, todo fundado en graves descontroles de este gobierno sin rumbo

Las fuerzas y cuerpos de seguridad dejados “ a los pies de los caballos”.

Las fuerzas y cuerpos de seguridad dejados “ a los pies de los caballos”.
Un presidente que abandonó a sus Guardias Civiles junto a un ministro que ha fracasado en todo,especialmente en resolver las injusticias y en proteger a sus recursos humanos.

Desde que el pasado día 14 se decretara por el Gobierno de turno el estado de alarma –situación a mi juicio no acertada como intentaré explicar en uso de mi derecho a expresarme libremente–, con sus distintas prórrogas que nos van a llevar próximo a los dos meses de momento , vengo observando por parte de todos los compañeros con los que trato un desánimo, una sobrecarga excepcional en el quehacer diario de todos los Agentes encargados de velar por la seguridad en sus distintos ámbitos –nacional, comunitario, y local–, dicha sobrecarga y a la sazón, exposición ante el ciudadano a modo de opresores, a mi juicio tiene su origen en  el  quizá mal confeccionado cuerpo normativo desarrollado al efecto (Real Decreto 463/2020) , que a mi modesto entender ya no solo atentaría por su contenido contra el principio de legalidad, por remitir  a otro texto normativo las sanciones que pudieran deducirse del incumplimiento del mismo, echando en falta en el precitado texto normativo un catálogo de infracciones para así garantizar la seguridad jurídica tanto de las infracciones que se observen, como de aquéllos que día a día deben velar por el cumplimiento de la Ley, y más aun peligroso si cabe, los distintos “ parches “, sobre el propio texto que llevarían por descontado al menos a mi modo de parecer a la nulidad absoluta de pleno derecho.

Esta opinión y/o interpretación que sostengo en cuanto a la labor de mis compañeros, así como a las graves deficiencias tanto jurídicas, como, y más grave aun sanitarias por escasez de medios e incluso de pruebas de detección y prevención del virus, encuentro su justificación sobre la base de las siguientes afirmaciones.

En primer lugar, en lo relativo a la libertad de circulación que el precitado texto recoge en su artículo 7, y motivo de un elevado número de denuncias, entre otras libertades a mi juicio coartadas de facto, esto es así ya que considero que excede claramente lo previsto en la Constitución Española y en la Ley Orgánica reguladora de los Estados de alarma, excepción y sitio, donde la regla general es la circulación y la excepción la restricción, pero bien, a tenor de cuanto vemos día a día, aquí se está haciendo justo lo contrario, es decir como regla general está prohibida la libertad de movimientos, situación esta que para dotarla de una seguridad jurídica propia de un Estado democrático y de derecho debería  necesariamente llevar al poder a la adopción del estado de excepción, pero bien, según intuyo la declaración de este último mencionado restaría al Gobierno de fuerza y debilidad en la obcecación en el mantenimiento del poder absoluto, ya que la adopción del estado de excepción requeriría de la autorización previa del Congreso, cámara que solo interviene para prorrogar la decisión del Gobierno. Por ello es por lo que considero que no está por la labor este Gobierno en garantizar la participación de otros en su gestión, como así debería de se

Es decir la declaración de un estado de excepción requiere inexcusablemente de un debate parlamentario, la justificación idónea de las medidas que se van a tomar, pero bien, el Gobierno de turno se está librando de estos controles, incluso prohibiendo a los periodistas acudir físicamente a las ruedas de prensa, y el filtro de preguntas, llegándose al extremo de entender la actuación del Gobierno como un abuso de posición de dominio. Y en definitiva la utilización de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad como peones para la consecución de los fines a mi juicio no del todo amoldados al Estado democrático y derecho que se nos presupone, dejando al elevado número de Agentes al servicio de la Constitución a los pies de los caballos, y más aun quedando como fuerzas opresoras y/o colaboradores necesarios de ese mal planteamiento de la norma para paliar la grave crisis sanitaria que venimos sufriendo.

Y si a esto añadimos la hiriente aseveración de Pedro Sánchez de considerar como un gasto superfluo a los Cuerpos de Seguridad Estatales, que por ende junto con los sanitarios son los que están día a día sin descanso en la batalla contra el coronavirus, comenzando esta “guerra “, sin medios apenas, sin medidas de protección adecuadas al peligro al que nos enfrentamos y sin, a fecha de hoy, haber realizado un control mediante test exhaustivo de las plantillas que componen dichos Cuerpos policiales, para así garantizar la salud de todos, que en definitiva es lo que se pretende, pero tristemente utilizamos, insisto, a modo de peones a unos Funcionarios públicos, para controlar mediante su quehacer diario la expansión de la pandemia, cuando estos mismos controladores, se ignora si pudieren estar contagiados.

A mi juicio un verdadero despropósito, con ciertos tintes de abandono absoluto a estos funcionarios que no hacen más que cumplir con su deber, de la mejor manera posible, con aciertos y fallos, lógicamente, pero en cualquier caso siguiendo unas directrices como vengo sosteniendo desacertadas.

Es por ello, por lo que considero, que todas estas a mi juicio decisiones están abocando al descrédito a todos los Agentes encargados del cumplimiento de la constitución y las Leyes, y más aun, a que la población de a pié vuelva a temer a los cuerpos policiales como en tiempos pretéritos, anteriores a la democracia.

Espero y deseo que cada compañero actúe en consecuencia, pero que no dejen en ningún caso de denunciar a través del conducto reglamentario tanto las deficiencias en materia de seguridad personal, como poder informar a sus respectivos superiores jerárquicos, mediante los oportunos conductos reglamentarios su desacuerdo en el supuesto de así entenderlo en denunciar y perseguir hechos no que no gozarían de una cobertura legal adecuada.

Es de recordar, que la obediencia debida no ampara ordenes y/o instrucciones contrarias a la constitución y las leyes.

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