LAS PRINCIPALES CABECERAS ESTADOUNIDENSES PONEN A ESCURRIR AL QUE FUERA MINISTRO DE EXTERIORES DE PEDRO SÁNCHEZ

Borrell provoca la indignación en Estados Unidos por su bochornosa claudicación ante China

Le acusan de contribuir a la desinformación propagada por el régimen comunista en relación a la pandemia del coronavirus

Borrell provoca la indignación en Estados Unidos por su bochornosa claudicación ante China
Donald Trump y Josep Borrell.

Ya lo dice el clásico, ‘Josep Borrell, cuidado con él’.

El Alto representante de la Unión Europea para Asuntos Exteriores y la Política de Seguridad ha vuelto a provocar el enfado y la indignación de quienes confiaban en su papel de duro negociador después de que claudicase como un corderito ante el régimen chino en lo que se entiende que es una nueva componenda del socialista.

De hecho, dos de las cabeceras más señeras de los Estados Unidos, The New York Times y The Washington Post, tal y como detalla este 3 de mayo de 2020 el diario ABC, han denunciado que desde Bruselas Borrell se ha doblegado ante las presiones del gobierno de China para corregir un informe oficial de la Unión Europea y eliminar las acusaciones que había en él de que Pekín mantiene sin disimulo alguno una campaña de desinformación global en torno a la pandemia del coronavirus.

El editorial principal del Washington Post, diario de referencia en la capital norteamericana, resulta de todo punto demoledor para Borrell.

La UE no debería doblegarse a los esfuerzos de Pekín para silenciar las críticas sobre su respuesta al inicio del contagio.

NO ES LA PRIMERA VEZ QUE LE SUCEDE

El problema para este ahora alto cargo de la Unión Europea es que no es la primera vez que tiene esta tendencia a plegarse a los dictados de terceras naciones y contribuir de este modo a una especie de ceremonia de la confusión.

Como muestra, un botón. Después de que el gobierno de Mariano Rajoy denunciara las injerencias de Rusia en la crisis de la malograda intentona independencia de Cataluña en 2017, Josep Borrell, después de ascender al cargo de ministro de Exteriores tras la moción de censura en junio de 2018, invitó al ministro de Exteriores ruso, Sergéi Lavrov, a Madrid.

En una reunión, el ministro español aceptó crear un observatorio conjunto sobre noticias falsas precisamente con el Kremlin, a quien la inteligencia de EE.UU. y de Europa acusa de ser uno de los mayores creadores de noticias falsas del mundo. Aquella peregrina idea no llegó a ningún lado, y hasta la fecha no existe ningún observatorio de ese tipo.

La Casa Blanca ha presionado a sus aliados en Europa para que se le sumen de una vez y pidan explicaciones de verdad a China sobre las medidas que tomó en el año 2019 para contener los contagios y detener una pandemia que ya ha matado a casi 240.000 personas en todo el mundo.

De momento, solo Francia y Reino Unido se han unido de forma particular a EE.UU., cuyo presidente, Donald Trump, estudia presentar demandas millonarias contra Pekín e incluso suspender el pago de deuda.

El régimen comunista, por su parte, trata de responder con una agresiva campaña de noticias falsas que difunde por medio de sus webs propagandísticas, acusando sin pruebas a EE.UU. de haber facilitado la expansión de los contagios. Los diplomáticos chinos, además, ejercen presión ante las cancillerías de los países europeos para que estos se abstengan de apuntar a Pekín directamente con el dedo.

Paralelamente, el gobierno chino ha endurecido la censura de las redes sociales y ha expulsado a periodistas del Post, el Times y el Wall Street Journal de su país.

Según decía el editorial del Post:

La respuesta ante esa creciente beligerancia de China no pueden ser el apaciguamiento y la censura.

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