NO SUPERA EL INFARTO

Muere Julio Anguita, el ‘califa rojo’

Era de los que, al igual que Pablo Iglesias, Alberto Garzón y otros de su cuerda, defendía capa y espada al dictador Nicolás Maduro y sus esbirros chavistas

El ex coordinador general de Izquierda Unida y ex alcalde de Córdoba, Julio Anguita, ha fallecido este sábado a los 78 años de edad a consecuencia de la parada cardiorespiratoriaque sufrió el pasado 9 de mayo de 2020 en su domicilio en Córdoba capital.

El centro ha señalado que el fallecido pasadas las 11 horas y hace llegar las condolencias a su familia.

“Los profesionales del 061 han tenido que aplicar maniobras de reanimación cardiopulmonar al encontrarse al paciente en parada cardiaca. Ha sido trasladado en la uvi móvil del 061 al Hospital Universitario Reina Sofía, donde permanece ingresado en la UCI en situación crítica, con ventilación mecánica y pendiente de evolución” rezaba el parte que emitía el centro hospitalario cordobés a petición de la familia.

Este sábado todo son alabanzas, porque pocois países entierran tan bien como España -excepto si falleces de coronavirus- pero Anguita tenía un fondo sectario acongojante. Era de los que, al igual que Pablo Iglesias, Alberto Garzón y otros de su cuerda, defendía capa y espada al dictador Nicolás Maduro y sus esbirros chavistas.

Nacido en el seno de una familia con tradición militar, su padre fue suboficial del Ejército, Anguita siempre fue un rebelde con causa y nunca quiso saber nada de uniformes, tanques o fusiles. Estudió Historia y Magisterio y se dedicó a la docencia hasta que encontró en la política una verdadero instrumento para cambiar las cosas.

En 1972 se afilió al Partido Comunista de España (PCE) -por entonces una formación ilegal en España- hasta que en las primeras elecciones municipales de la democracia de abril de 1979 se presentó con el ya legalizado PCE como candidato a la alcaldía de Córdoba, logrando ser el más votado y llegando a un acuerdo con PSOE, UCD y PA para convertirse en el primer alcalde comunista de una capital de provincia española.

Pese a sus problemas con sus socios de gobierno, la popularidad de Anguita en la ciudad era tal que en los comicios de 1983 obtuvo la victoria con mayoría absoluta (17 concejales), con lo que se ganó el apodo del ‘califa rojo’. En esta época como regidor de la ciudad andaluza, Córdoba solicitó a la UNESCO la declaración de la Mezquita-catedral como Patrimonio Cultural de la Humanidad, reconocimiento que logró en 1984.

Los malos resultados del PCE en las elecciones generales de 1982 llevaron a los comunistas a refundar el partido e integrar en su seno a otras formaciones de izquierda.

Nació así Izquierda Unida (IU) en 1986, partido que Anguita empezó a liderar a nivel nacional en 1989-aunque en 1986 se presentó a las elecciones autonómicas andaluzas y logró 19 parlamentarios-, un año después de ser elegido secretario general del PCE.

Con Anguita, los comunistas resucitaron de sus cenizas y alcanzaron sus mayores éxitos logrando más de dos millones de votos en las elecciones generales de 1993 y 1996. «Programa, programa, programa», era una de las frases más repetidas del político malagueño para dejar claro que lo primero eran las señas de identidad de la formación y que los acuerdos con otras formaciones, como el PSOE, debían ser siempre puntuales y concretos.

El exalcalde de Córdoba había sufrido un infarto de miocardio en 1993 en plena campaña electoral en Barcelona y la misma dolencia se repitió en 1998. Un nuevo problema de salud poco después, hizo que Anguita se alejase de la política en 1999. Ya retirado, el excoordinador de IU fue hospitalizado de urgencia en 2009 debido a una arritmia cardíaca y en 2014 fue ingresado de nuevo tras sufrir una angina de pecho.

Anguita renunció por escrito a la paga de pensión máxima vitalicia a la que tenía derecho como exdiputado argumentando que con la pensión que le correspondía como maestro tenía bastante.

De verbo mordaz, Anguita fue un hombre de fuerte temperamento y siempre destacó por decir las cosas como las pensaba.

«Me gustaría volver a ser diputado por un solo día y decir desde el estrado: ¿Y ahora qué, hijos de puta?”, dijo una vez retirado.

«El que al perder el coche oficial sienta que ha perdido su vida, es tonto químicamente puro. Un indigente moral y, si se me permite la palabra, un gilipollas».

Su republicanismo le hizo igualmente no cortarse ni un pelo al hablar del rey: «El rey, con el tema de la OTAN, lo mejor que podía hacer era callarse y, en el tema de Maastricht, callarse. Y si no se calla en estos temas, hombre, que le eche una mano a la justicia en el sentido de todo lo que está pasando. Pero yo creo que es mejor que se calle, cumpliendo su papel constitucional».

Uno de los golpes más duros de su vida lo recibió en 2013, cuando conoció la muerte de uno de su hijo Julio Anguita Parrado (tiene otra hija de nombre Ana)  antes de participar en un acto convocado por una organización republicana en Getafe. Julio era corresponsal de guerra en Irak y fue alcanzado por un misil.

El político andaluz se subió al estrado y dijo: «Mi hijo mayor, de 32 años, acaba de morir, cumpliendo sus obligaciones de corresponsal de guerra.Ha sido un misil iraquí, pero es igual. Malditas sean las guerras y los canallas que las hacen».

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Autor

David Lozano

Voluntarioso contador de hechos. Frases verdaderas contadas con palabra.

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