COLUMNA EN 'XL SEMANAL' DE ESTE 31 DE MAYO DE 2020

Los negros vaticinios de Juan Manuel de Prada sobre el «teletrabajo» y la «renta mínima» que destapan las intenciones de la izquierda

"Ahora también va a ser la izquierda la encargada de llevar a cabo en España los planes diseñados por la plutocracia que aquel magnate detalló hace años a mi perplejo amigo"

Los negros vaticinios de Juan Manuel de Prada sobre el "teletrabajo" y la "renta mínima" que destapan las intenciones de la izquierda

Negros vaticinios sobre el futuro el que teje en su columna en el ‘XL Semanal‘ el escritor y tertuliano Juan Manuel de Prada.

El escritor zamorano disecciona el futuro, quizás inmediato, que pasará por el «teletrabajo» y la «renta mínima«, dos vocablos de actualidad en nuestro días, aún en plena lucha contra la pandemia del coronavirus.

Y lo hace en un relato donde cuenta la historia de un amigo que hace poco vendió a una multinacional la empresa que él mismo había fundado y hecho prosperar.

En ese relato, el amigo del escritor hace amistad con el dueño de la multinacional que se la compra, que le dibuja lo que está por venir:

El trabajo que en el negocio de mi amigo hacían decenas de personas repartidas por toda España sólo exigiría en el futuro inminente avizorado por el magnate a una única persona conectada telemáticamente.

Y esa única persona, además, podría trabajar desde su casa, ahorrando a su empresa el alquiler de su oficina, la luz, el teléfono y hasta el ordenador; porque, en ese futuro avizorado por el magnate, al extremarse la competencia por conseguir ese único puesto de trabajo, habría muchos candidatos dispuestos a cargar con ciertos gastos. Y para que ese futuro fuese posible –continuó el magnate–eran precisas dos cosas: la aceptación del teletrabajo (que difumina el horario laboral y destruye la vida familiar, o los añicos que de ella subsisten) y el establecimiento de una renta mínima para todo quisque que amortiguase en un primer momento la rabia social derivada de la salvaje destrucción de empleo; y que, en un segundo momento, cuando esa renta mínima quebrase a los Estados y esquilmase a la menguante población todavía activa (ordeñada con impuestos crecientes), la rabia ya no golpease a la plutocracia que había promovido la devastación económica.

De Prada se sirve de esta historia para entrar de lleno en el quid de la cuestión, que es lo que se vivió en el pasado y lo que se vive ahora con el Gobierno social-comunista de Pedro Sánchez y Pablo Iglesias:

Que, para que fuese aceptada gozosamente por las masas, tendría que ser ejecutada por las fuerzas políticas de izquierdas. Y el magnate puso entonces a mi amigo el ejemplo de lo que hizo Felipe González, con el camelo de la ‘reconversión’ industrial y las ‘cuotas’ agrícolas y ganaderas impuestas desde Bruselas: destruir el tejido productivo español (tapando a la vez bocas quejosas con subvenciones, jubilaciones anticipadas y otros sobornos similares), disparar el desempleo e institucionalizar los empleos precarios y mal remunerados, arrasando, además, los vínculos comunitarios que mantenían cohesionados a los trabajadores

Y sentencia lo siguiente:

Ahora también va a ser la izquierda la encargada de llevar a cabo en España los planes diseñados por la plutocracia que aquel magnate detalló hace años a mi perplejo amigo. Pero el teletrabajo y la renta mínima que la plutocracia se dispone a instaurar ocasionarán un destrozo todavía mayor sobre la economía nacional, porque llueve sobre mojado; o más bien sobre un barrizal a punto de convertirse en riada que todo lo arrase

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Autor

Roberto Marbán Bermejo

Licenciado en Ciencias de la Información por la Universidad Complutense de Madrid y actualmente cursa el grado de Ciencias Políticas por la UNED, fichó en 2010 por Periodista Digital.

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