EL JUEZ DE LA AUDIENCIA ACORRALA A LA ASESORA DE IGLESIAS

Así cavó Dina Bousselham la tumba del ‘macho alfa’ de Podemos: «Pablo Iglesias vio fotos mías íntimas en mi móvil»

El ‘caso Dina’ se dio la vuelta como un calcetín el 18 de mayo de 2020 cuando Dina Bousselham compareció en la Audiencia Nacional para declarar sobre el presunto robo de su móvil.

Fue en ese momento cuando el juez Manuel García-Castellón, tras la hora y media de declaración de ex asesora de Pablo Iglesias, se dio cuenta de que nada era lo que parecía en esa historia.

Las contradiccines de Dina han sido un mortero en la línea de flotación de Iglesias, a quien en marzo de 2019 se otorgó la condición de víctima de una operación del comisario Villarejo para desprestigiarle, operación que el líder de Podemos utilizó para ir de víctima de las cloacas en plena campaña electoral del 28 de abril de 2020 y demonizar a la prensa crítica.

—¿Tiene sentido que Pablo Iglesias destruyera la tarjeta para evitar que usted siguiera haciendo envíos a terceros?”

—Habría que preguntárselo a él”, respondió ella

—Hemos terminado de momento. Y digo de momento».

La grabación refleja que tanto el juez instructor como el fiscal de Anticorrupción desconfían de la versión de los hechos que les ofrece Bousselham. Un mes después, el líder de Podemos pasó de mártir y perjudicado a convertirse en el principal sospechosos de haber retenido y destruido la tarjeta SD investigada.

El juez ve ahora indicios de criminalidad por presuntos delitos de descubrimiento de secretos y daños informáticos.

¿Por qué Iglesias retuvo la tarjeta seis meses antes de entregársela a Dina? ¿Por qué la tarjeta se devuelve una vez que se han destruido sus datos?

Son las preguntas que le quitan el sueño al juez y el fiscal de la causa.

¿Por qué no consigue explicarse por qué no dijo palabra de ello cuando, tras publicarse varios datos personales de su teléfono en algunos medios, amplió su denuncia inicial de robo a una posible revelación de secretos?

—Sabiendo que había fotos mías, privadas, que él ha podido ver, igual ha dicho pues para que no se sienta mal y sepa que yo he visto fotos privadas íntimas de ella… no lo sé…», indicó Bousselham.

—La tarjeta nunca la he podido recuperar en el sentido de que nunca he tenido acceso a lo que hay dentro. Esa tarjeta la intenté recuperar enviándola a una empresa que se dedica a recuperación del contenido de tarjetas dañadas y nunca he tenido acceso al contenido. Esa tarjeta me la entrega Pablo. Me dice que se la había entregado el presidente del Grupo Zeta en una reunión confidencial con él pero yo nunca jamás he tenido acceso al contenido de la tarjeta.

La pregunta demoledora del juez que cava la tumba de Iglesias:

—¿Tendría sentido que Pablo Iglesias no le entregara esa tarjeta, o que la destruyera antes de entregársela, precisamente para evitar que usted pudiera seguir haciendo envíos a terceros para perjudicarle?

—Habría que preguntarle a él, repite la ex asesora.

¿Pudo suceder eso? ¿Esa es la explicación por la cual Pablo Iglesias no le dio esa tarjeta?

—No tiene sentido eso. No lo sé, igual le da apuro haber visto fotos mías privadas.

—¡Por favor! Le ha dicho una persona en la que usted confía totalmente y además es su jefe de filas que esa es su tarjeta porque él lo ha comprobado. ¿Pero qué me está usted contando? No tiene sentido. Me sorprende tantísimo, no lo puedo entender […] Yo me doy por enterado de que no me he enterado. Que quede claro».

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