EL INCIERTO FUTURO POLÍTICO DE PODEMOS

La debacle del 12-J baja los humos de Pablo Iglesias: su única tabla de salvación ahora se llama Pedro Sánchez

Tras los resultados del 10-N el líder de Unidas Podemos, Pablo Iglesias, haciendo gala de su rencor congénito, se cachondeó de Íñigo Errejón y de los resultados de Más País: «Conozco a Íñigo, sé que hoy es el día más difícil de su vida y le mando un abrazo solidario».

Poco tardó Errejón en cobrársela en Twitter tras conocer los resultados del 12-J: «Eso ya no existe. Existe una cosa que se llama UP y que tiene los resultados de siempre de IU».

Hace tiempo que aquella ‘fábrica del amor’ (Luis Alegre dixit) llamada Podemos ya no existe. Podemos es una empresa familiar, una pyme en la que la única forma de supervivivencia es obedecer a la aristocracia de Galapagar.

UN FUTURO HIPOTECADO AL PSOE

El día que Pablo Iglesias firmó el pacto del abrazo con Pedro Sánchez hipotecó el futuro político de Podemos al del PSOE.

A esas alturas, hay que recordar que Podemos venía en caída libre. En las elecciones generales del 10-N apenas consiguió salvar los muebles logrando 35 diputados y algo más de 3,1 millones de votos.

Su único objetivo era seguir siendo imprescindible para Pedro Sánchez, y que éste le ofreciera un pacto por la izquierda pese a haber dicho en campaña que jamás dormiría tranquilo con el chavista en la Moncloa.

Podemos ha perdido 3,5 millones de votos -de 5,049 millones en 2016 a 1,41 millones tres años después- y se ha dejado 36 escaños en el Congreso de los Diputados desde su irrupción en las generales de 2015.

Las elecciones del 12-J han sido como los clavos del ataúd: ha desaparecido del Parlamento de Galicia, donde ha perdido los 14 escaños que tenía, y pierde otros cinco diputados en País Vasco.

Pedro Sánchez y Pablo Iglesias son como Sidney Poitier y Tony Curtis en The Defiant Ones (1958), esos dos presos que escapan de la cárcel esposados el uno al otro y cuyo futuro depende de lo que haga el otro.

Maltrecho por el caso Dina y cuestionado sotto voce por los suyos por la falta de autocrítica y la doctrina del piolet que impone contra los disidentes, su única tabla de salvación se llama Pedro Sánchez. Su único método de supervivivencia es esconderse bajo las faldas del PSOE. Eso es todo que queda de la regeneración democrática.

Todo su futuro político depende de seguir en la Moncloa, de ser convertirse de la noche a la mañana en el costalero de Sánchez para rescatarlo de votaciones perdidas en el Congreso. Las tornas han cambiado y de cura ha pasado a ser monaguillo.

TODO COMENZÓ EN LA DEBACLE DE 2019

La debacle de Podemos no comenzó con Iglesias en las elecciones de País Vasco y Galicia sino un año antes, en las autonómicas de junio de 2019.

Los 882.524 votos que obtuvo Unidas Podemos en aquellas elecciones autonómicas quedaban ya bastante lejos de los 900.000 votos que obtuvieron en 2015, por debajo de los números de Izquierda Unida (IU) en las elecciones autonómicas de 1991 cuando la formación alcanzó los 890.000 apoyos.

A nivel local y regional han desaparecido de Cantabria, Castilla-La Mancha y Galicia; es irrelevante en Madrid, donde también ha perdido el Ayuntamiento, y todo apunta a que la debacle gallega y vasca se van a repetir en Andalucía y Cataluña.

En esas elecciones Podemos perdió los dos diputados que tenía en Castilla-La Mancha, los tres de Cantabria y perdió nueve escaños en Aragón y otros 9 en Castilla y León. En Asturias pasó de 9 a 4, en Baleares de 10 a 6, en Canarias de 7 a 3, en Extremadura de 6 a 4, en Navarra de 7 a 2, en Murcia de 6 a 2 y en La Rioja de 4 a 2.

En el caso de la Comunidad de Madrid, la formación de Errejón, Más Madrid, logró hasta 20 escaños, triplicando los de Unidas Podemos y robando espacio a la izquierda del PSOE.

La encuesta de GAD-3 que publica ABC este 15 de julio de 2020 prolonga la pesadilla de Pablo Iglesias. Unidas Podemos cae a los 25 escaños y otras cuatro décimas hasta el 10,1 por ciento de intención de voto.

«Se le acumulan las malas noticias al líder de Podemos en una semana «horribilis» en la que sus excompañeros han hurgado en la llaga, después de precipitarse Podemos al extraparlamentarismo en Galicia y a la irrelevancia en el País Vasco», sentencia el diario de Vocento.

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Autor

Luis Balcarce

Desde 2007 es Jefe de Redacción de Periodista Digital, uno de los diez digitales más leídos de España.

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