EN LA CUMBRE DE BRUSELAS

Adivinen qué líder europeo no lleva la bandera de su país en la mascarilla…

Adivinen qué líder europeo no lleva la bandera de su país en la mascarilla...
Antonio Costa, Giuseppe Conte, Pedro Sánchez y Emmanuel Macron. MONTAJE PD

Todos sabemos en España que la bandera de la nación es agitada con fruición por unos, que la cuelgan en los balcones y la llevan en las pulseras, porque sienten orgullo de ella, pero es denostada por otros.

El problema es que esos otros están ahora en el Gobierno. Los de Podemos, y particularmente Pablo Iglesias, le tienen asco a España, a sus símbolos y por tanto a su bandera. No es que nadie se lo invente, es que lo han dicho y no en pocas ocasiones. Es algo que comparten con los independentistas catalanes, aunque éstos, en su caso, nacionalistas hasta la médula, sí abrazan la estelada y se la ponen hasta para ir a por el pan.

El problema es que Pedro Sánchez, el máximo representante español en la intensa Cumbre de Bruselas, ya no es aquel que sacó una bandera tremenda en un mitin preelectoral. Ahora es el que mantiene un gobierno de coalición con Pablo Iglesias y, por tanto, hace seguidismo de su colega antiespañol.

El resto lo explica el diario ABC este 21 de julio de 2020 en su edición impresa: las mascarillas identitarias de los líderes en la Cumbre Europea de Bruselas dejan fatal a Pedro Sánchez.

Así explica el periódico de Vocento en una página doble, ‘Europa por bandera’:

Desde el comienzo de la cumbre comunitaria, puede que con la intención de intimidar, el presidente del Gobierno no se ha quitado la mascarilla negra que ya utilizó en el funeral civil del pasado jueves. Según pasaban los días en Bruselas y la defensa del interés nacional se convertía en el verdadero guión de la cita, el resto de dirigentes de los socios comunitarios ha ido incorporando la bandera de sus respectivos países a este complemento sanitario, hasta formar un paisaje definido ayer por la reivindicación nacional. Angela Merkel, que en estas reuniones suele ejercer de árbitro, ha evitado señalarse con los colores de la enseña alemana al recurrir a un modelo FFP2, blanco y bastante neutral, pero Pedro Sánchez, parte interesada en el pulso comunitario, no ha cedido a la tentación de situar la bandera de España a la altura de su mirada. El lenguaje de los símbolos se entiende bien, en cualquier idioma e incluso con la boca tapada.

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