Los agricultores de Castilla y León se llevan una cornada de 730M€

El mazazo a las ayudas de la PAC estrangulará especialmente al campo de Castilla y León a partir de 2023 y hará muy difícil que los jóvenes apuesten por la continuidad de las explotaciones en CYL.

Los agricultores de Castilla y León se llevan una cornada de 730M€

Pésima noticia para Castilla y León y concretamente para el sector primario de la comunidad la que ha llegado de la negociación de Pedro Sánchez en Bruselas.

Ayer todo era pura propaganda en Moncloa, donde el «paseillo» de los ministros al «calamidad» de Sánchez quería disimular el desastre de negociación, en la que la imagen de un presidente sin papeles en la mesa y con el bolígrafo en la mano izquierda dejaba «a las claras» la realidad de lo que ha pasado en esos 5 días en los que España ha perdido peso en lo político y en lo económico de forma brutal en Europa.

Todavía tendremos que conocer lo que el Gobierno «Sánchezstein» ha tenido que «tragar» en este acuerdo, los recortes que tendrá que hacer en pensiones, funcionarios y demás partidas para poder hacer uso del fondo de 140.000M€, pero para el campo en España, el desastre ya se puede cuantificar.

Castilla y León tendrá que hacer frente a un recorte del 10 por ciento de los fondos agrícolas decidido por las autoridades de la Unión Europea y que supondrá un severo mazazo a las ayudas de la Política Agraria Común y estrangulará un poco más a un sector que arrastra ya enormes problemas de rentabilidad, y que solo hace unos meses, antes de la irrupción de la covid-19, ocupaba calles y carreteras para reclamar por su futuro y dignidad.

Según los datos conocidos, se confirma un recorte del 10% de las ayudas PAC, pasando la Unión Europea a percibir 343.950 millones de euros al año, en lugar de los 382.855 actuales. En el primer pilar, el de las ayudas directas, el ajuste será del 9,6%, y en las líneas de desarrollo rural subirá al 11,2%.

Para Castilla y León, esto significaría que el sector agrario va a dejar de percibir 104,3 millones € al año (88,8 millones menos en ayudas directas y 15,5 menos para el programa de desarrollo rural). Y aunque la nueva PAC no entrará en vigor hasta 2023, todo parece indicar que el descenso se aplicará ya este 2020 en las ayudas directas, puesto que se financiarán con cargo al nuevo y revisado a la baja presupuesto europeo. Para visualizar la importancia de esta reducción, apuntar que esos 104,3 millones supondrán recortar un 4 por ciento la renta agraria anual de Castilla y León.

También es muy grave el recorte en las ayudas de desarrollo rural, de las que dependen líneas tan importantes como la incorporación de jóvenes, la modernización de explotaciones o infraestructuras como los regadíos.

ASAJA Castilla y León ha criticado este recorte de la financiación del marco agrario europeo, “justo en el momento que más precisa el campo de ese apoyo, con problemas de base que impiden su rentabilidad a los que se han añadido los provocados por la pandemia, que ha roto la demanda y hundido precios”. Para la organización agraria, una vez más el sector primario ha recibido un golpe colateral a consecuencia de las difíciles negociaciones de estos días en Bruselas, un golpe muy difícil de sortear para muchas explotaciones de Castilla y León, de cultivos de secano y con escasísimo valor añadido, para las que las ayudas son un salvavidas indispensable y sin alternativas”.

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Autor

Ramsés Laguna

Ramsés Laguna, un enamorado de Castilla y León, empeñado en escribir.

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