PACTA CON RUFIÁN SU APOYO A LOS PRESUPUESTOS MERCADEANDO CON LA LENGUA

Sánchez decreta la prohibición total del español en las aulas catalanas para contentar a ERC

No por repetir decenas de veces «garantizar» y «asegurar» la ley educativa —la denominada ‘ley Celaá’— dejará de consumar el destierro del castellano de las aulas de Cataluña exigido por los separatistas y consentido por los partidos constitucionalistas.

Los grupos parlamentarios de PSOE, Unidas Podemos y ERC han presentado una enmienda conjunta que contempla la eliminación del castellano como lengua vehicular.

Y van más allá: también han pactado retirar de la Ley Celaá la parte en la que se hace mención al castellano como lengua oficial del Estado, con la que pretendían maquillar el atropello de laminar la lengua común de todos los españoles.

El objetivo de Pedro Sánchez y sus siniestros socios de Gobierno a los que les adeuda su llegada a la Moncloa es blindar los programas de imposición lingüística como el que funciona desde hace décadas en Cataluña (donde solo se imparte español en Lengua Castellana), y que, según sus defensores, evita la segregación social.

Esta enmienda transaccional no tiene otro propósito que eliminar el castellano como idioma común en Cataluña como precio a que ERC apoye los próximos presupuestos y permite a Sánchez acabar plácidamente la legislatura en la Moncloa.

Aunque Celaá mintió descaradamente al afirmar que esta enmienda nada tenía que ver con los presupuestos, VozPopuli adelantó que Podemos, a través del diputado catalán, Jaume Asens, pactó de manera directa con el portavoz de ERC, Gabriel Rufián, las líneas más polémicas de la propuesta de la nueva ley Celaá.

Según fuentes de ERC y de Podemos, la iniciativa lleva el sello de Asens, aunque con el respaldo de Pablo Iglesias, y Rufián, ambos interesados en complicar el apoyo de Ciudadanos a las cuentas del Gobierno. Desde el partido naranja son conscientes de estas ‘trampas’ pero reiteran que no les marcarán la agenda y no les apartarán de la negociación con Pedro Sánchez.

Apunta El Mundo que la persecución del castellano empezó con la complicidad del PSOE y del PSC con Esquerra Republicana a través de los tripartitos de Maragall y Montilla, de infausto recuerdo, y continuaron después con la política de confluencias de Podemos con formaciones que cuestionan abiertamente la soberanía nacional.

A decir verdad, comenzó mucho antes, a fines de los años setenta de la mano de socialistas catalanes como Marta Mata —que convencieron a Jordi Pujol de la importancia de blindar e imponer el catalán en las aulas— y lo continuó el PP.

Como ha dicho Francisco Caja, «lo que ha hecho el PP es entregar el artículo de la Constitución que dice que la lengua oficial del Estado es el español y que no puede ser discriminado”.

Esto no impedirá que oprimidos millonarios socialistas o independentistas como Pilar Rahola, José Montilla, Artur Mas o Pep Guardiola eduquen a sus hijos en carísimos colegios bilingües.

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